ocho sombreros le servían de almohada. Hermione y unas cuantas
chicas más dejaron escapar chillidos de miedo y simpatía.

-¿Qué está pasando, Dobby? ­ preguntó Harry, agarrando al elfo
por el diminuto brazo y alejándolo de cualquier cosa con la que pudiera
tratar de lastimarse.

-Harry Potter.......ella......ella...

Dobby se golpeó fuertemente en la nariz con el puño libre. Harry
lo detuvo nuevamente.

-¿Quién es "ella" Dobby?

Pero él creía saberlo; con toda seguridad sólo había una "ella"
que pudiera inducir tal miedo en Dobby.

-¿La Umbridge? ­ preguntó Harry, horrorizado.

Dobby asintió, luego trató de impactar su cabeza contra las
rodillas de Harry. Este lo sujetó a prudente distancia.

-¿Qué pasa con ella? ¿Dobby...... ella no habrá averiguado sobre
esto......sobre nosotros.....sobre el AD?

Él leyó la respuesta en la afligida cara del elfo. Aferró sus manos
mientras el duende intentaba golpearse y caía en el suelo.

-¿Ella está viniendo para acá? ­ preguntó Harry, quedamente.

Dobby soltó un aullido y empezó a batir con fuerza sus pies
desnudos contra el piso.

-¡Sí, Harry Potter, sí!

Harry se enderezó y miró a las personas que lo rodeaban que,
inmóviles, contemplaban aterrorizadas al elfo que se retorcía.

-¿QUÉ ESTÁN ESPERANDO? ­ bramó Harry - ¡CORRAN!

De inmediato, todos corrieron hacia la salida, formando un follón
en la puerta, mientras la gente la atravesaba a empujones. Harry podía
oírlos correr a toda velocidad a lo largo de los corredores y esperó que
tuvieran el buen sentido de no intentar hacer todo el recorrido hasta
sus dormitorios. Eran apenas las diez y nueve minutos; bastaba con
que se refugiaran en la biblioteca o la lechucearía que quedaban más
cerca.

-¡Harry, vámonos! ­ gritó Hermione desde el centro del grupo de
personas que peleaban por salir.



539

539