-Bode nunca podría haberlo tomado, Amo... Bode habría sabido
que no podía.....indudablemente, por eso luchó tan fuerte contra la
Maldición Imperius que le lanzó Malfoy.
-Levántate, Rookwood- susurró Harry.
El hombre arrodillado casi se cayó en su prisa por obedecer la
orden. Su cara estaba marcada de viruela; las cicatrices se destacaban
bajo la luz de las velas. Cuando se levantó, permaneció ligeramente
encorvado, en lo que parecía una inclinación respetuosa, lanzando
aterradas miradas al rostro de Harry
-Has hecho bien en decirme esto- declaró Harry-. Muy
bien.......por lo que parece he desperdiciado meses en planificaciones
infructuosas....pero no importa... empezaremos de nuevo, desde ahora.
Tienes la gratitud de Lord Voldemort, Rookwood...
-Mi Señor... sí, Mi Señor- jadeó Rookwood, su voz ronca por el
alivio.
-Necesitaré tu ayuda. Necesitaré toda la información que puedas
darme.
-Por supuesto, Mi Señor, por supuesto... cualquier cosa...
-Muy bien... te puedes ir. Envía a Avery .
Rookwood corrió hacia atrás, todavía inclinado y desapareció a
través de una puerta.
Lo dejó sólo en el cuarto oscuro; Harry se giró hacia la pared. En
la pared entre sombras colgaba un espejo resquebrajado, manchado
por los años. Harry se dirigió hacia él. Su reflejo se volvió más grande y
más claro en la oscuridad... una cara más blanca que un cráneo... unos
ojos rojos con las pupilas rasgadas.......
'NOOOOOOOOO!'
-¿Que?- gritó una voz cercana.
Harry azotó alrededor locamente, se enredó en los doseles de su
cama y cayó al piso. Por algunos segundos no supo donde se
encontraba, estaba convencido que iba a ver la cara blanca, similar a
un cráneo, surgir amenazadoramente en algún punto en la oscuridad
nuevamente. Entonces escuchó la voz de Ron muy cerca de él:
-¡Deja de actuar como un maniaco para que pueda sacarte de ahí!
Ron tiró de los doseles y Harry se quedó mirándolo fijamente a la
luz de la luna, aplastado sobre su espalda, su cicatriz ardiendo con
519
|
|