hablar de Cedric en todo caso? ¿Por qué siempre quiere sacar a relucir
temas que hacen que actúe como una manguera humana?

Giró a la derecha, y forzó una fangosa carrera, y en unos
minutos estaba girando hacia la entrada de las Tres Escobas. Sabía que
era demasiado temprano para encontrarse Hermione, pero pensó que
seguramente habría alguien aquí con quien pasar el tiempo. Sacudió su
cabello mojado fuera de sus ojos y miró alrededor. Hagrid estaba
sentado solo en una esquina, con expresión sombría.

-¡Hola, Hagrid!- lo saludó, cuando se hubo escurrido por entre
las atestadas mesas y llevado una silla a su lado.

Hagrid saltó y miró a Harry como si apenas lo reconociera. Éste
notó que tenía dos cortes frescos en su cara y varios moretones
nuevos.

-Oh, eres tú, Harry- replicó Hagrid-. ¿Todo bien?

-Sí, estoy bien- mintió, pero ante la visión de este maltratado y
apesadumbrado Hagrid, sintió que en realidad no tenía mucho de que
quejarse- Er.....¿tú estás bien?

-¿Yo?- preguntó Hagrid-. Oh sí, estoy espléndido, Harry,
espléndido.

Miró fijamente hacia las profundidades de su jarra de estaño,
que era del tamaño de un gran balde, y suspiró. Harry no sabía que
decirle. Se sentaron en silencio uno al lado del otro por un momento.
Luego Hagrid expresó abruptamente:

-En el mismo bote, tú y yo, ¿no, Harry?

-Eh.....- murmuró Harry.

-Sí...lo he dicho antes...ambos como forasteros- aclaró Hagrid,
asintiendo sabiamente-. Y ambos huérfanos. Sí... ambos huérfanos.

Tomó un gran trago de su jarra.

-Marca una diferencia, tener una familia decente- continuó-. Mí
padre era decente. Y tus padres también. Si vivieran la vida sería
diferente, ¿no?

- Sí .......supongo- dijo Harry con cautela. Hagrid parecía estar de
un humor muy extraño.

- La familia- sentenció Hagrid lóbregamente.- No importa lo que
se diga, la sangre es importante...



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