CAPITULO 24


Oclumencia

Kreacher, al parecer, había estado escondido en el ático. Sirius
comentó que lo había encontrado allá arriba cubierto de polvo,
indudablemente buscando mas reliquias de la familia Black que ocultar
en su armario. Aunque Sirius parecía satisfecho con esta historia, Harry
se sintió inquieto. Kreacher parecía estar de mejor humor desde su
reaparición, su amargo cuchicheo había disminuido de alguna manera y
aceptaba las órdenes con mayor docilidad de la habitual, aunque una o
dos veces Harry atrapó al elfo observándole ávidamente, pero siempre
alejaba la vista rápidamente si veía que Harry lo notaba.

Harry no mencionó sus vagas sospechas a Sirius, cuya alegría se
estaba evaporando con rapidez ahora que la navidad se había acabado.
A medida que la fecha de su regreso a Hogwarts se acercaba, se volvió
más y más propenso a lo que la Señora Weasley llamaba "ataques de
malhumor" en los que se volvía taciturno y gruñón, a menudo
retirándose a la habitación de Buckbeak durante horas. Su tristeza se
extendía por toda la casa, filtrándose por debajo de las puertas como
un gas nervioso, de manera que todos llegaron a infectarse con él.

Harry no quería dejar a Sirius de nuevo con Kreacher como única
compañía, de hecho por primera vez en su vida, no estaba ansioso por
regresar a Hogwarts. Volver al colegio significaría ponerse de nuevo
bajo la tiranía de Dolores Umbridge, quien sin duda se las habría
apañado para hacer otra docena de decretos durante su ausencia; no
había Quidditch que esperar ahora que había sido expulsado, con toda
probabilidad su carga de deberes se incrementaría a medida que se
acercaran los exámenes, y Dumbledore permanecía tan remoto como
siempre. De hecho, si no hubiera sido por la AD, Harry pensaba que le
habría suplicado a Sirius que le permitiera dejar Hogwarts y permanecer
en Grimmauld Place.

Entonces, en el último día de las vacaciones, algo ocurrió que hizo
que Harry temiera positivamente su regreso a la escuela

-Harry, querido- llamó la Señora Weasley asomando su cabeza en
el dormitorio de Harry y Ron, donde ambos estaban jugando ajedrez
mágico observados por Hermione, Ginny y Crookshanks-, ¿podrías bajar
a la cocina? Al profesor Snape le gustaría hablar contigo.




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