sugerido hace un año, antes de que se viera forzado a huir del
ministerio? ¿Le sería permitido vivir ahí solo, dado que él aún era menor
de edad? O el hecho de donde iría después sería decidido por el; ¿Sería
su infracción de el Estatuto Internacional de Secretismo los bastante
severo para que lo llevaran a una celda en Azkaban? Cada vez que este
pensamiento ocurría, Harry invariablemente se deslizaba de su cama y
empezaba a pasear de nuevo.

La cuarta noche después de la partida de Hedwig, Harry estaba
tumbado en una de sus fases apáticas, mirando el techo, su mente
cansada en blanco, cuando su tío entro a su habitación. Harry miró
lentamente hacia el. Tío Vernon tenía puesto su mejor traje y con una
cara de engreído.

- `Vamos a salir'- Dijo.

- `¿Perdón?'

- `Nosotros - es decir, tu tía, Dudley y yo- vamos a salir'.

- `Bien.'-Dijo Harry viendo de nuevo al techo.

- `No debes salir de tu habitación mientras estamos fuera.'

- `Esta bien'

- `No debes tocar la televisión, el estereo, o cualquiera de nuestras
posesiones'.

- `Correcto'.

- `No debes robar comida del refrigerador'.

- `Esta bien'.

- `Voy a cerrar con llave tu habitación'

- `Haces eso'

Tío Vernon miró con furia a Harry, claramente sospechando de su
carencia de argumento, después salió de la habitación y cerró la puerta
detrás de el. Harry oyó la llave dando vuelta a la cerradura y los pasos
de Vernon bajando pesadamente las escaleras. Pocos minutos después
escuchó las puertas del coche cerrarse de golpe, el gruñido del motor, y
el inconfundible ruido del carro curveando fuera del camino.

Harry no tenía ningún sentimiento particular acerca de que los
Dursleys se fueran. No había diferencia para el si estaban en casa o no.
No podía ni convocar un poco de energía para levantarse y prender la
luz de su recámara. La oscuridad de la habitación creció


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