callejón Diagon era lo suficientemente grande y no podíamos tenerlo
bajo tierra como el Ministerio, no seria saludable. Al final se la
ingeniaron para construirlo aquí. En teoría los magos enfermos podrían
venir y simplemente mezclarse con la multitud.

Tomó el hombro a Harry para prevenir que fueran separados por
una manada de compradores que intentaban llegar cerca de una tienda
repleta de artículos eléctricos.

-Aquí es- señaló Moody un momento después.

Habían llegado frente a una tienda por departamentos de ladrillos
rojos, grande y pasada de moda, llamada Purge y Dowse Ltd. El lugar
tenía un aspecto destartalado y miserable; Los aparadores consistían en
unos pocos maniquíes astillados con sus pelucas torcidas, parados
desordenadamente y modelando ropas de al menos 10 años atrás.
Había grandes letreros en las polvorientas puertas donde se leía:
`Cerrado por Remodelación'. Harry alcanzó a escuchar claramente a una
mujer gorda con bolsas plásticas en la mano, decirle a su amiga
mientras pasaban. "Este lugar nunca está abierto ...".

-Bien- comentó Tonks, haciendo señas hacia un ventanal que solo
mostraba un feo maniquí femenino. Sus pestañas postizas colgaban y
modelaba un vestido verde de nylon con delantal-.¿Todos listos?

Ellos asintieron, rodeándola. Moody le dio a Harry otro empujón
entre los hombros impulsándolo hacia adelante y Tonks se inclinó cerca
del cristal, mirando al feo maniquí, su respiración empañaba el vidrio-.
Hola- saludó- Estamos aquí para ver a Arthur Weasley.

Harry pensó cuan absurdo era que Tonks esperase que el maniquí
la oyera hablar tan silenciosamente a través del vidrio, con el ruido del
tráfico detrás de ella y todo el barullo de una calle repleta de
compradores. Luego se acordó que de todas maneras los maniquíes no
podían oír. Un segundo después, su boca se abrió con sorpresa al ver
que el maniquí asentía levemente y hacía señas con su dedo, y Tonks
tomó a Ginny y a la Señora Weasley por los codos, parándose justo al
frente del vidrio y desaparecieron.

Fred, George y Ron avanzaron después de ellas. Harry le echó un
vistazo a la multitud que se aproximaba; Ninguno de ellos parecía tener
la intención de mirar un aparador tan feo como el de Purge y Dowse
Ltd; ni tampoco parecían haber notado que seis personas simplemente
de habían desvanecido frente a ellos.

-Vamos- gruño Moody, dándole a Harry otro empujón en la
espalda, y juntos avanzaron a través de lo que se sentía como una
cortina de agua helada, emergiendo tibios y secos del otro lado



429

429