CAPITULO 3
La Guardia Avanzada
He sido atacado por dementores y puedo ser expulsado de
Hogwarts. Quiero saber que esta pasando y cuando me voy a ir de
aquí.
Harry copió estas palabras en 3 piezas separadas de pergamino en
el momento en que llegó al escritorio de su oscura recámara. La
primera la dirigió a Sirius, la segunda a Ron y la tercera a Hermione. Su
lechuza, Hedwig, estaba de cacería; su jaula se hallaba vacía en el
escritorio. Harry paseó en su habitación esperando a que ella regresara,
con su cabeza palpitándole con fuerza, su cerebro demasiado ocupado
como para dormir aunque sus ojos le picaban de cansancio. Su espalda
le dolía por cargar a Dudley de regreso a casa, y los 2 bultos en su
cabeza donde la ventana y Dudley le había pegado le latían
dolorosamente.
De un lado a otro paseó, consumido en enojo y frustración,
rechinando sus dientes y apretando sus puños, lanzando miradas
furiosas afuera en el cielo vacío, lleno de estrellas cada vez que pasaba
por la ventana. Dementores mandados a capturarlo, la señora Figg y
Mundungus Fletcher cuidándole las espaldas en secreto, después su
suspensión de Hogwarts y su juicio en el Ministerio de Magia- y aun
nadie le decía que estaba ocurriendo.
¿Y de que, de que había hablado el Vociferador? ¿De quién era la
voz había resonado horriblemente, tan amenazante, a través de la
cocina?
¿Por que seguía atrapado aquí sin información? ¿Por que todo el
mundo lo estaba tratando como un niño travieso? No hagas más magia,
quédate en casa...
Pateó el baúl escolar cuando paso cerca de él, pero lejos de
calmar su enojo se sintió peor, ahora tenía un dolor agudo en el dedo
del pie con el cual lidiar, en adición del dolor del resto de su cuerpo.
Justo cuando paseaba cojeando por la ventana, Hedwig entró con
un suave susurro de sus alas como un fantasma pequeño.
-¡Justo a tiempo!.- Gruñó Harry, cuando ella aterrizaba
ligeramente en lo alto de su jaula.- Ya puedes dejar eso abajo, tengo
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