Tía Petunia no dijo nada. Dudley estaba mirando estúpidamente a
su madre con la boca abierta. El silencio era horrible. Harry estaba
observando a su tía, totalmente perplejo, su cabeza latiendo.

- `Petunia, ¿cariño? Dijo tío Vernon tímidamente. `P ­ Petunia?

Ella levantó la cabeza. Estaba aún temblando. Estaba atragantada.

- `El chico ­ el chico debe quedarse, Vernon', dijo débilmente.

- `Qué?'

- `Se queda', dijo. No estaba mirando a Harry. Se puso de pie de
nuevo.

- `Él... pero Petunia...'

- `Si lo echamos, los vecinos hablarán', dijo ella. Rápidamente
había recuperado su habitual energía, sus vigorosas maneras, aunque
estaba todavía muy pálida. `Harán preguntas, querrán saber donde se
ha ido. Tenemos que dejarlo aquí. Tío Vernon estaba desinflado como
un viejo neumático.

- `Pero Petunia, querida'

Tía Petunia lo ignoró. Se volvió hacia Harry.

- `Debes a quedarte en tu habitación', dijo. `No dejes la casa.
Ahora vete a la cama'.

Harry no se movió.

- `¿Quién envió el Vociferador?

- `No hagas preguntas', soltó Tía Petunia

- `¿Estas en contacto con los magos?'

- `Te dije que te vayas a la cama.'

- ¿Qué significaba? ¿Recuerda el último qué?

- `¡A la cama!'

- `¿Cómo...?'

- `¡YA HAS OÍDO A TU TÍA, VETE AHORA A LA CAMA!'.




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