- No puedo impedir que las lechuzas vengan- estalló Harry,
arrugando la carta de Sirius en su puño.
- Quiero la verdad de lo sucedido esta noche- ladro tío Vernon- si
fueron Demenderes los que hirieron a Dudley, ¿Como hiciste para
repelerlos? Hiciste ya-sabes-que, ¡lo has admitido!
Harry respiro profunda y pausadamente. Su cabeza empezaba a
dolerle de nuevo. Lo único que quería era salir de la cocina y alejarse
de los Dursley.
-Hice el encantamiento Patronus para ahuyentar a los
dementores- dijo forzándose a si mismo a mantener la calma.- Es lo
único que funciona contra ellos.
-Pero que estaban haciendo dementores en Little Whinging?- dijo
tío Vernon en tono injurioso.
-No podría decírlo- dijo Harry enfadado- No tengo idea.
Su cabeza estaba latiendo en la cicatriz con forma de rayos. Su
enfado estaba menguando. Se sentía agotado, exhausto. Los Dursley
estaban todos mirándolo fijo a él.
-Eres tu- dijo tío Vernon bruscamente- Eso tiene algo que ver
contigo, niño, lo se. ¿Por qué otra cosa podrían estar ellos rondando
por aquí? ¿Por que mas podrían estar ellos en ese callejón? ¡Tu eres el
único... el único - evidentemente no podía pronunciar la palabra `mago'-
el único ya-sabes-que en kilómetros!
-No se porque ellos estaban aquí.
Pero las palabras de tío Vernon volvieron a activar el exhausto
cerebro de Harry. ¿Por qué los dementores habían venido a Little
Whinging? ¿Cómo podría ser coincidencia que habían llegado al callejón
donde estaba Harry? ¿Habían sido mandados? ¿Había perdido el
Ministerio de Magia el control sobre los dementores? ¿Habían estos
desertado de Azkaban y se habían unido a Voldemort, como
Dumbledore supuso que harían?
- ¿Esos "Desmembradores" custodian una prisión de raros?
Preguntó el tío Vernon avanzando pesadamente en la estela de los
pensamientos de Harry.
- `Sí', dijo Harry.
Si la solo la cabeza parara de dolerle, si pudiera marcharse de la
cocina e ir a su oscura habitación a pensar...
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