- `Por supuesto ellos no absorbieron su alma, ustedes lo sabrían si
lo hubieran hecho'- dijo Harry exasperado.

-Peleaste contra ellos, eh hijo- dijo tío Vernon, con la apariencia
de un hombre que se esforzaba por llevara la conversación de regreso a
un plano que pudiera entender. ­ ¿Les diste el viejo uno-dos, no?

-No le puedes dar a un Dementor el viejo uno-dos, dijo Harry
entre dientes.

-¿Por qué Dudley esta bien entonces? -riño tio Vernon- ¿por que
no esta vacío entonces?

-Porque use el Patronus ­

WHOOSH con un repiqueteo, un zumbido de alas y una suave
caída de polvo, una cuarta lechuza entro disparada de la chimenea.

-POR EL AMOR DE DIOS- rugió tío Vernon, arrancándose grandes
partes del bigote, algo que el no había hecho desde hacia mucho
tiempo- NO TENDRE LECHUZAS AQUÍ, NO TOLERARÉ ESTO, TE LO
ADVIERTO.-

Pero Harry ya estaba desatando el pedazo de pergamino de la
pata de la lechuza.

Estaba muy convencido de que la carta seria de Dumbledore,
explicándolo todo ­los dementores, la Señora Figg, porque el Ministerio
había intervenido (asi lo entendi); como él, Dumbledore había arreglado
todo- que por primera ver en su vida se sintio decepcionado al ver la
letra de Sirius. Ignorando la regañina de tio Vernon acerca de las
lechuzas y su mirada mezquina hacia la segunda nube de polvo que la
ultima lechuza había desprendido de la chimenea, Harry leyó el
mensaje de Sirius:

Arthur nos contó lo sucedido. No dejes la casa de nuevo. Hagas lo
que hagas .

Harry encontró esto como una respuesta inadecuada a todo lo que
había sucedido esa noche y dio la vuelta al pergamino, buscando el
resto de la carta, pero no había nada más.

Y ahora su temperamento se agito de nuevo. No iba nadie a
decirle `bien hecho' por haber peleado con dos dementores él solo?
Tanto el señor Weasley como Sirius estaban actuado como si pensaran
que el se había comportado mal, y estaban ahorrando sus palabras
hasta que pudieran asegurarse cuanto daño había sido hecho.

- un montón, quiero decir, una cuadrilla de lechuzas entrando y
saliendo de mi casa. No lo aceptaré, chico, no lo haré ­


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