- `Entonces', dijo tío Vernon, con la voz restaurada al volumen
completo y considerable mientras que se enderezaba. 'Tu pusiste algún
tipo de encantamiento chiflado en mi hijo para que él oyera voces y
creyera que fue - ¿fue condenado a la miseria, o algo?, ¿no es cierto?'

- `¿Cuántas veces tengo que decirle?' dijo Harry, de mal genio y
ambos se levantaron.- ¡No era yo! Eran un par de Dementores!'

- '¿Un par de... que cosa?

- `De-men­to-res', dijo Harry lenta y claramente. - ' dos de ellos'.

- ¿Y qué demonios son los Dementores?'

- `Custodian la prisión de magos, Azkaban, ' dijo tía Petunia.

Dos segundos de silencio siguieron estas palabras antes de que tía
Petunia cubriera su boca como si ella hubiera tenido un resbalón y
hubiera dicho una palabrota. Tío Vernon la miró sin comprender. El
cerebro de Harry daba giros. La señora Figg era una cosa ­ pero ¿Tía
Petunia?

- ¿Cómo sabe eso? ­ preguntó asombrado.

Tía Petunia parecía absolutamente horrorizada consigo. Echó un
vistazo a tío Vernon un poco temerosa, después bajó su mano
levemente para revelar sus dientes de caballo.

- decirle a ella sobre ellos años
-'Oí - a ese odioso muchacho
atrás, - dijo ella nerviosamente.

- `Si te refieres a mi mamá y papá... porqué no utiliza sus
nombres?' ­ dijo Harry en voz alta, pero tía Petunia no le hizo caso.
Parecía horriblemente frustrada.

Harry se quedó atontado. A excepción de un arrebato hace años,
en el cual tía Petunia había gritado que la madre de Harry había sido un
fenómeno, él nunca la había oído mencionar a su hermana. Se quedó
asombrado de que ella recordara ese trocito de información sobre el
mundo mágico desde hacía tanto tiempo, cuando normalmente pone
todas sus energías en fingir que no existe.

Tío Vernon abrió su boca, la cerró, la abrió una vez más, volvió a
cerrarla, y aparentemente tratando de recordar como hablar, la abrió
por tercera vez, y dijo, `Entonces ­ entonces ­ ellos ­ eh ­ ellos ­
¿realmente existen los Demente-comosea?

Tía Petunia asintió.




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