Jordan, quienes llevaban grandes bolsas de papel repletas con
mercadería del Zonko.
-¿Un par de personas? dijo Harry encarándose con Hermione -
¿Un par de personas?
-Sí.., bueno, la idea se volvió bastante popular..."- señaló
Hermione feliz. - Ron, ¿quieres traer más sillas?
El cantinero se detuvo en el acto de limpiar un vaso con un trapo
tan sucio que parecía que nunca había sido lavado. Probablemente
nunca había visto el negocio tan lleno.
-¡Hola!- saludó Fred, llegando a la barra y contando con la vista
rápidamente- ¿nos podría dar venticinco cervezas de mantequilla, por
favor?
El cantinero lo miró por un momento, luego, arrojando el trapo al
suelo con irritabilidad, como si hubiera sido interrumpido haciendo algo
de suma importancia, comenzó a pasar sobre la barra varias botellas de
la polvorienta cerveza.
-¡Salud! dijo Fred, levantando una- Manifiéstense todos, yo no
tengo suficiente oro para todas estas.
Harry miró confundido el largo grupo de personas que tomaba las
cervezas de la mano de Fred y registraba sus capas buscando
monedas. No podía imaginar qué hacían todas esas personas allí hasta
que un horrible pensamiento se le cruzó por la cabeza: quizás estaban
esperando una especie de discurso. Se acercó a Hermione
-¿Qué les has dicho a todos ellos? preguntó en voz baja- ¿Qué
están esperando?
-Ya te lo he dije, sólo quieren escuchar lo que tengas para decir
explicó Hermione intentando tranquilizarlo, pero Harry la miraba con
tanta furia que añadió rápidamente No tienes que decir nada todavía,
hablaré yo primero.
-Hola, Harry - saludó Neville, sonriendo y sentándose enfrente de
él.
Harry trató de devolverle la sonrisa, pero no habló. Su boca
estaba excepcionalmente seca. Cho acababa de sonreírle y se había
sentado a la derecha de Ron. Su amiga, quien tenía un rizado cabello
rubio rojizo, no sonrió, sino que le dirigió a Harry una mirada tan
profundamente desconfiada, que le hizo pensar que, si hubiera sido por
ella, no habría estado allí en absoluto.
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