Hubo un fuerte crujido, y un intenso olor a bebida mezclado con
tabaco añejo llenó el aire cuando un hombre regordete sin afeitar, con
un abrigo hecho andrajos se materializó delante de ellos. Tenía piernas
cortas, estevado, extraño pelo largo color jengibre y los ojos inyectados
en sangre y con unas bolsas que le daban a su mirada un aspecto de
triste de sabueso hambriento. Además agarraba un paquete plateado
que Harry reconoció inmediatamente como una capa de la invisibilidad.
- ¿Figgy? - dijo mirando fijamente a la señora Figg, Harry y Dudley
¿Qué sucedió? ¿Porqué no permanecen dentro de sus casas?
- ¿Que porque no estamos dentro?- gritó la señora Figg
¡Dementores, tu, inútil y escurridizo ladrón¡
- ¿Dementores?- repitió Mundungus horrorizado- ¿Dementores
aquí?
- Si, aquí, montón de excremento de murciélago, aqui! - chilló la
señora Figg - Dementores que atacaron al muchacho en tu guardia.
- Estúpido - dijo el Mundungus débilmente mirando a la señora
Figg, luego a Harry, y otra vez a la señora Figg Estúpido, yo...
- Y usted comprando calderas robadas ¿no le dije que no fuera?
¿No ho hice?
- `Yo bueno, yo' - Mundungus pareció profundamente incómodo.
¿Era era una oportunidad de negocio muy buena?
La señora Figg levantó el brazo del cual colgaba su bolso, lo
descolgó y golpeó a Mundungus en el cuello y en la cara, por el ruido
metalico que esta provocaba se podría decir que era comida para gatos.
- Ouch, basta, basta. - Usted viejo murciélago loco, alguien debe
decirle a Dumbledore sobre ellos.
¡Si alguien debe! -gritaba la señora Figg haciendo golpear el
bolso de la comida para gatos en cada pedacito de Mundungus que ella
podía alcanzar. ` ¡Y quien mejor que tu para decirle
porque no estabas ahí para ayudar!'
- Mantente afuera- dijo Mundungus poniendo sus manos sobre su
cabeza- ¡lo haré! ¡lo haré!
Y con otro crujido estrepitoso desapareció
- ¡Espero que Dumbledore lo asesine!- dijo la señora Figg furiosa-
Ahora vamos Harry, ¿que estas esperando?
Harry decidió no perder el aliento que le quedaba en decir que
apenas podía caminar debajo del peso de Dudley. Él jaló a Dudley
semiconsiente y lo escalonó hacia adelante.
- "Los llevare a la puerta" dijo la señora Figg cuando dieron vuelta
en Privet Drive. En caso de que haya más de ellos alrededor... oh
cielos, que catástrofe... y tuviste que luchar solo... y Dumbledore nos
dijo que no deberías hacer magia a toda costa ... Bueno, mejor no llorar
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