A dos períodos de Encantamientos le siguieron dos de
Transfiguraciones. Los profesores Flitwick y McGonagall pasaron quince
minutos cada uno al comienzo de sus clases recordándoles la
importancia de los TIMOs.

"Lo que deben recordar," dijo el pequeñísimo profesor Flitwick
encaramado como siempre en una pila de libros para poder ver sobre
su escritorio, "¡es que estos exámenes van a influir en su futuro en los
años por venir! Si no han considerado seriamente qué carrera van a
seguir, este es el momento de hacerlo. Y en el ínterin, me temo,
debemos trabajar más duro que nunca, para asegurarnos de que cada
uno logre lo que realmente se merece."

Pasaron más de una hora repasando Encantamientos Invocantes,
que según el profesor Flitwick serían parte segura de los TIMOs. Para
finalizar la clase les asignó la tarea de Encantamientos mas larga que
hubieran tenido nunca hasta ese momento.

Fue exactamente igual, sino peor, en Transfiguración.

"No pueden pasar un TIMO," dijo con severidad la profesora
McGonagall, "sin verdadero empeño, práctica y estudio. No veo razón
para que todos en esta clase no puedan tener éxito en el TIMO de
Transfiguración si se ponen en campaña." Neville lanzó un suspiro de
incredulidad. "Sí, usted también Longbottom," dijo McGonagall. "No hay
nada malo con su trabajo a excepción de su falta de confianza. Bueno...
hoy vamos a empezar con los hechizos desvanecedores. Son más
fáciles que los Conjuros, que usualmente no intentarán hasta los
EXTASIS, pero están entre la magia más complicada que se les pedirá
en el TIMO."

La profesora estaba en lo cierto; Harry encontró los hechizos
desvanecedores horriblemente difíciles. Para el final de la clase ni él ni
Ron habían logrado desaparecer los caracoles en los que practicaban, a
pesar de que Ron sostenía esperanzado que el suyo se veía más pálido.
Hermione, por su parte, consiguió desvanecer el suyo en el tercer
intento, ganando una recompensa de diez puntos para Gryffindor de
McGonagall. Fue la única que no recibió tarea; al resto se le dijo que
practicara toda la noche, así estarían listos para el nuevo intento de la
tarde siguiente.

Con un dejo de pánico invadiéndoles ante la cantidad de trabajo
pendiente Harry y Ron pasaron la hora del almuerzo en la biblioteca,
indagando acerca de los usos del feldespato en la preparación de
pociones. Aún enojada por el exabrupto de Ron con sus sombreros de
lana, Hermione rehusó acompañarlos. Para el tiempo de la clase de
Cuidado de Criaturas Mágicas a Harry le dolía nuevamente la cabeza.




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