La profesora Umbridge sacó un pequeño rollo de pergamino rosa
de su maletín, lo estiró sobre la mesa, metió su pluma en un bote de
tinta y comenzó a garabatear, tapandolo para que Harry no pudiera leer
lo que escribia. Nadie habló. Despues de un minuto, enrolló el
pergamino y lo golpeó con su varita; se selló para que él no lo pudiera
abrir

-Dale esto a la Profesora McGonagall, querido ­dijo la profesora
Umbridge, dandole la nota.

Lo cogió sin decir una palabra, se giró sobre si mismo y dejó la
habitación, sin mirar a Ron y Hermione, cerrando la puerta de la clase
tras él. Anduvo muy deprisa por los pasillos, con la nota para
McGonagall fuertemente agarrada con su mano, y giró una esquina
encontrandose con Peeves , el Poltergeist, que estaba flotando sobre su
espalda en medio del aire, haciendo juegos malabares con botes de
tinta

-¡Vaya, es el chiflado pequeño Potter! (1) ­cacareó Peeves,
dejando caer dos tinteros al suelo, donde se rompieron y mancharon
las paredes de tinta. Harry saltó hacia atrás con un gruñido

-Sal de en medio, Peeves.

-Oooh, el chalado se siente malhumorado ­dijo Peeves,
persiguiendo a Harry por el pasillo, flotando por encima de él -¿qué es
esta vez, mi buen amigo loco? ¿oyendo voces? ¿viendo visiones?
¿hablando en... -Peeves se preparó una enorme frambuesa ­...otros
idiomas?

-Te he dicho que me dejes ¡SOLO! ­chilló Harry, bajando hasta
el piso de abajo por las escaleras, pero Peeves se deslizó por la
barandilla y apareció a su lado

-Oh, muchos piensan que esta chillando, el pequeño muchacho
loco, pero algunos son más amables y piensan que está triste. Pero
Peeves sabe mejor, y dice que él está loco...

-¡CALLATE!

Una puerta a su izquierda se abrió y la Profesora McGonagall
salió de su despacho mirando ceñuda y ligeramente ostigada.

-¿Que demonios pasa contigo Potter? ­dijo, y Peeves se rió a
carcajadas y se fue volando muy deprisa -¿Porque no estás en clase?

-Me han mandado a verla ­dijo Harry duramente

-¿mandado? ¿que quieres decir con que te han mandado?



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