saberlo (Harry, Ron y Hermione intercambiaban sonrisas de
satisfacción.)
El Sr. Filch, el vigilante, me ha pedido, por cuadragésima sexta
segunda vez, que les recuerde a todos que no se permite la magia en
los pasillos entre clases, ni un gran número de otras cosas, todas las
cuales puede ser verificadas en la extensa lista sujeta a la puerta de la
oficina del Sr. Filch.
-Hemos tenido dos cambios en el cuerpo docente este año. Estamos
muy contentos de dar la bienvenida a la Profesora Grubbly-Plank, quien
tendrá a su cargo la materia de cuidado de Criaturas Mágicas; también
nos encanta presentar a la Profesora Umbridge, nuestra nueva
profesora de Defensa en Contra de Artes Oscuras.
Hubo una ronda de aplausos, corteses pero poco entusiastas,
durante la cual Harry, Ron y Hermione cambiaron una mirada
ligeramente aterrada ; Dumbledore no había dicho por cuanto tiempo
Grubbly-Plank sería su profesora.
Dumbledore continuo
-Las pruebas para de los equipos de Quidditch de las diferentes
casas ocurrirá en el ......
Se detuvo bruscamente, mirando interrogante a la Profesora
Umbridge. Como ella no era de una estatura muy alta , hubo un
momento durante el cual nadie entendió por qué Dumbledore había
dejado de hablar, pero entonces la Profesora Umbridge aclaró su
garganta, ''Hem, hem,' y se hizo claro que ella estaba parada y tenía
intención de hablar al publico.
Dumbledore sólo miro hacia atrás un momento, luego se sentó
elegantemente y miró atento a la Profesora Umbridge, como si él no
tuviera un deseo mayor que escuchar su discurso. Los otros miembros
del personal no pudieron ocultar su sorpresa. Las cejas de la Profesora
Sprout habían desaparecido en su pelo suelto y la boca de la Profesora
McGonagall era tan delgada como Harry nunca la había visto. Nunca
antes un profesor nuevo había interrumpido a Dumbledore . Muchos de
los estudiantes sonreían atontados; Esta mujer obviamente no sabía
como eran las cosas en Hogwarts.
-Gracias, Director, - comenzó la Profesora Umbridge con una
sonrisa idiota - por sus amables palabras de bienvenida.
Su voz era aguda, jadeante, como de niña y una vez más, Harry
sintió una precipitada y poderosa aversión que él mismo no se podía
explicar; todo lo que sabía era que aborrecía todo sobre ella, desde su
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