- ¿No saben los chicos cómo te llama tu mamá?
- Cállate la boca.
- A ella no le dices que cierre la boca. ¿Qué es de "Popkin" y
"Dinky Diddydums", los puedo usar entonces?
Dudley no dijo nada. El esfuerzo por mantenerse sin pegar a Harry
le estaba llevando toda su fuerza de voluntad.
- ¿Y a quién habéis estado pegando esta noche? - preguntó Harry,
desvaneciendo su amplia sonrisa - ¿Otro niño de diez años? Sé qué a
Mark Evans hace dos noches...
- Se lo buscó - gruñó Dudley.
- ¿Ah, sí?
- Fue descarado conmigo.
- ¿Sí? ¿Dijo que parecías un cerdo andando sobre sus patas
traseras? Eso no es grosero, Dud, eso es la verdad.
Un músculo se movió incontrolablemente en la mandíbula de
Dudley. Esto proporcionó a Harry la enorme satisfacción de saber lo
furioso que estaba poniendo a Dudley; sintió que estaba desviando su
propia frustración hacia su primo, el único desahogo que tenía.
Giraron a la derecha hacia abajo del estrecho callejón donde Harry
había visto por primera a Sirius y que formaba un corte entre Magnolia
Crescent y Wisteria Walk. Estaba vacío y mucho más oscuro que las
calles porque no había farolas. Sus pasos eran silenciosos entre las
paredes de los garajes de un lado y la alta alambrada del otro.
- Te crees un gran hombre llevando es cosa, ¿verdad? - dijo
Dudley después de unos segundos.
- ¿Qué cosa?
- Esa cosa que estás escondiendo"
Harry sonrió de nuevo.
- No eres tan estúpido como pareces, ¿no? Pero supongo que si lo
fueras, no podrías andar y hablar al mismo tiempo"
Harry sacó su varita. Vio a Dudley mirarla de reojo.
- No lo tienes permitido - dijo Dudley al instante -. Sé que no
puedes. Serías expulsado de esa monstruosa escuela a la que vas.
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