a casa después que Dudley otra vez, por eso, reprimiendo un bostezo, y
todavía con el rostro ceñudo, saltó la puerta del parque.

La Calle Magnolia, como Privet Drive, estaba llena de grandes y
cuadradas casas con perfectos jardines arreglados, todas propiedad de
propietarios que conducían coches muy limpios igual que el de Tío
Vernon. Harry prefería Little Whinging de noche, cuando las cortinas
asemejaban parches de brillantes colores en la oscuridad y él no corría
peligro de escuchar desaprobatorios murmullos sobre su apariencia de
"delincuente" cuando pasaba por delante de los inquilinos. Andaba
rápido por eso, a medio camino la pandilla de Dudley apareció a la vista
de nuevo, estaban despidiéndose a la entrada de Magnolia Crescent.
Harry se paró a la sombra de una gran lila y esperó.

- ...Chillando como un cerdito, ¿no? - decía Malcom, riéndose a
carcajadas con los otros.

- Buen gancho, Gran D - dijo Piers.

- ¿Mañana a la misma hora? - dijo Dudley.

- Pasad por mi casa, mis padres estarán fuera - dijo Gordon.

- Nos vemos entonces - dijo Dudley.

- ¡Adiós Dud!

- ¡Nos vemos, Gran D!"

Harry esperó a que el resto de la pandilla se hubiera ido antes de
seguir adelante. Cuando sus voces se habían desvanecido una vez más
giró la esquina hacia Magnolia Crescent y andando muy rápido pronto
acortó la distancia que lo separaba de Dudley, que estaba paseando
con alivio, tarareando disonantemente.

- ¡Hey, Gran D!

Dudley se volvió.

- ¡OH!" ­ Gruñó - Eres tú.

- ¿Desde cuando eres Gran D? - dijo Harry.

- Cállate - gruñó Dudley, dándose la vuelta.

- Un nombre guay - dijo Harry, sonriendo de oreja a oreja y yendo
al lado de su primo -. Pero tú siempre serás "Ickle Diddykins" para mí.

- ¡He dicho que TE CALLES! - dijo Dudley, cuyas manos como
jamones se habían cerrado en sendos puños.



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