- No- denegó Hermione, ruborizándose aún más,- no lo es... Ron
ha hecho grandes... es realmente...

La puerta tras ella se abrió un poco más y la señora Weasley entró
caminando con una pila de túnicas recién lavadas.

- Ginny me dijo que la lista de libros llegó por fin- comentó,
echando un vistazo a los sobres mientras se dirigía a la cama y
empezaba a repartir las túnicas en dos pilas.- Si me las dan, las llevaré
al callejón Diagon esta tarde y compraré los libros mientras ustedes
empacan. Ron, tengo que comprarte más pijamas, estas son por lo
menos seis centímetros más cortas, no puedo creer lo rápido que estás
creciendo... ¿de qué color las quieres?

- Cómpraselas en rojo y oro para que combinen con su insignia-
sugirió George, sonriendo burlonamente.

- ¿Para que combinen con su qué?- preguntó la señora Weasley
ausente, enrollando un par de medias marrones y poniéndolas sobre la
pila de Ron.

- Su insignia- repitió Fred, como si esperara lo peor de un
momento a otro.- Su hermosa, brillante, nueva insignia de Prefecto.

Las palabras de Fred tardaron un momento en penetrar en una
señora Weasley preocupada por los pijamas.

- Su... pero... Ron, ¿tu no...?

Ron levantó su insignia.

La señora Weasley soltó un chillido similar al de Hermione.

- ¡No lo puedo creer! ¡No lo puedo creer! ¡Oh Ron, es maravilloso!
¡Un prefecto, como todos en la familia!

- ¿Qué somos Fred y yo, los vecinos de al lado?- preguntó George,
indignado, cuando su madre lo empujó a un lado y rodeó con sus
brazos a su hijo más joven.

- ¡Espera a que tu padre se entere! ¡Ron, estoy tan orgullosa de ti,
que maravillosas noticias, podrías terminar como Premio Anual como
Bill y Percy, es el primer paso! Oh, que noticia entre todas estas
preocupaciones, estoy sencillamente emocionada, Ronnie...

Fred y George hacían sonidos como de arcadas a sus espalda,
pero la señora Weasley no lo notó; con sus brazos rodeando
fuertemente el cuello de Ron, le besaba toda la cara, que se había
vuelto de un rojo más intenso que el de la insignia.



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