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quieroleer Harry Potter y el cáliz de fuego J- K. Rowling

de las patas. Se oyó entonces un traqueteo, y, al mirar todos hacia arriba, vieron a Percy
asomando la cabeza por la ventana del segundo piso.
-¿Queréis hacer menos ruido? -gritó.
-Lo siento, Percy -se disculpó Bill con una risita-. ¿Cómo van los culos de los calderos?
-Muy mal -respondió Percy malhumorado, y volvió a cerrar la ventana dando un golpe.
Riéndose por lo bajo, Bill y Charlie posaron las mesas en el césped, una pegada a la otra, y
luego, con un toquecito de la varita mágica, Bill volvió a pegar la pata rota e hizo aparecer por
arte de magia unos manteles.
A las siete de la tarde, las dos mesas crujían bajo el peso de un sinfín de platos que
contenían la excelente comida de la señora Weasley, y los nueve Weasley, Harry y Hermione
tomaban asiento para cenar bajo el cielo claro, de un azul intenso. Para alguien que había
estado alimentándose todo el verano de tartas cada vez más pasadas, aquello era un paraíso, y
al principio Harry escuchó más que habló mientras se servía empanada de pollo con jamón,
patatas cocidas y ensalada.
Al otro extremo de la mesa, Percy ponía a su padre al corriente de todo lo relativo a su
informe sobre el grosor de los calderos.
-Le he dicho al señor Crouch que lo tendrá listo el martes -explicaba Percy dándose aires-
. Eso es algo antes de lo que él mismo esperaba, pero me gusta hacer las cosas aún mejor de lo
que se espera de mí. Creo que me agradecerá que haya terminado antes de tiempo. Quiero de-
cir que, como ahora hay tanto que hacer en nuestro departamento con todos los preparativos
para los Mundiales, y la verdad es que no contamos con el apoyo que necesitaríamos del
Departamento de Deportes y Juegos Mágicos... Ludo Bagman...
-Ludo me cae muy bien -dijo el señor Weasley en un tono afable-. Es el que nos ha
conseguido las entradas para la Copa. Yo le hice un pequeño favor: su hermano, Otto, se vio
metido en un aprieto a causa de una segadora con poderes sobrenaturales, y arreglé todo el
asunto...
-Desde luego, Bagman es una persona muy agradable -repuso Percy desdeñosamente-,
pero no entiendo cómo pudo llegar a director de departamento. ¡Cuando lo comparo con el
señor Crouch...! Desde luego, si se perdiera un miembro de nuestro departamento, el señor
Crouch intentaría averiguar qué ha sucedido. ¿Sabes que Bertha Jorkins lleva desaparecida ya
más de un mes? Se fue a Albania de vacaciones y no ha vuelto...
-Sí, le he preguntado a Ludo -dijo el señor Weasley, frunciendo el entrecejo-. Dice que
Bertha se ha perdido ya un montón de veces. Aunque, si fuera alguien de mi departamento,
me preocuparía...
-Por supuesto, Bertha es un caso perdido -siguió Percy-. Creo que se la han estado
pasando de un departamento a otro durante años: da más problemas de los que resuelve. Pero,
aun así, Ludo debería intentar encontrarla. El señor Crouch se ha interesado personalmente...
Ya sabes que ella trabajó en otro tiempo en nuestro departamento, y creo que el señor Crouch
le tiene estima. Pero Bagman no hace más que reírse y decir que ella seguramente interpretó
mal el mapa y llegó hasta Australia en vez de Albania. En fin -Percy lanzó un impresionante
suspiro y bebió un largo trago de vino de saúco-, tenemos ya bastantes problemas en el
Departamento de Cooperación Mágica Internacional para que intentemos encontrar al
personal de otros departamentos. Como sabes, hemos de organizar otro gran evento después
de los Mundiales. -Se aclaró la garganta como para llamar la atención de todos, y miró al otro
extremo de la mesa, donde estaban sentados Harry, Ron y Hermione, antes de continuar-: Ya
sabes de qué hablo, papá -levantó ligeramente la voz-: el asunto ultrasecreto.
Ron puso cara de resignación y les susurró a Harry y a Hermione:
-Ha estado intentando que le preguntemos de qué se trata desde que empezó a trabajar.
Seguramente es una exposición de calderos de culo delgado.
En el medio de la mesa, la señora Weasley discutía con Bill a propósito de su pendiente,
que parecía ser una adquisición reciente.
-... con ese colmillazo horroroso ahí colgando... Pero ¿qué dicen en el banco?
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