J- K. Rowling 269
quieroleer Harry Potter y el cáliz de fuego

otros asuntos.

Harry fue poniéndose más nervioso conforme se acercaba el 24 de junio, pero no tanto
como ante las dos pruebas anteriores: por un lado, tenía la confianza de que, esta vez, había
hecho cuanto estaba en su mano para prepararse para la prueba; por otro, aquél era el último
tramo, y, lo hiciera bien o mal, el Torneo iba a finalizar, lo que sería un gran alivio.


El desayuno fue muy bullicioso en la mesa de Gryffindor la mañana de la tercera prueba. Las
lechuzas llevaron a Harry una tarjeta de Sirius para desearle buena suerte. No era más que un
trozo de pergamino doblado con la huella de una pata de perro, pero Harry la agradeció de
todas maneras. Llegó una lechuza para Hermione llevándole su acostumbrado ejemplar de El
Profeta. Lo desplegó, miró la primera página y escupió sin querer el zumo de calabaza que
tenía en la boca.
-¿Qué...? -preguntaron al mismo tiempo Harry y Ron, mirándola.
-Nada -se apresuró a contestar ella, intentando retirar el periódico de la vista. Pero Ron lo
cogió.
Miró el titular, y dijo:
-No puede ser. Hoy no. Esa vieja rata...
-¿Qué? -preguntó Harry-. ¿Otra vez Rita Skeeter?
-No -dijo Ron, e, igual que había hecho Hermione, intentó retirar el periódico.
-Es sobre mí, ¿verdad?
-No -contestó Ron, en un tono nada convincente.
Pero, antes de que Harry pudiera pedirles el periódico, Draco Malfoy gritó desde la mesa
de Slytherin:
-¡Eh, Potter! ¿Qué tal te encuentras? ¿Te sientes bien? ¿Estás seguro de que no te vas a
poner furioso con nosotros?
También Malfoy tenía en la mano un ejemplar de El Profeta. A lo largo de la mesa, los
de Slytherin se reían y se volvían en las sillas para ver cómo reaccionaba Harry.
-Déjame verlo -le dijo Harry a Ron-. Dámelo.
A regañadientes, Ron le entregó el periódico. Harry le dio la vuelta y vio su propia
fotografía bajo un titular muy destacado:

HARRY POTTER, «TRASTORNADO Y PELIGROSO»

El muchacho que derrotó a El-que-no-debe-ser-nombrado es inestable y
probablemente peligroso, escribe Rita Skeeter, nuestra corresponsal especial.
Recientemente han salido a la luz evidencias alarmantes del extraño comportamiento
de Harry Potter que arrojan dudas sobre su idoneidad para competir en algo que
exige tanto de sus participantes como el Torneo de los tres magos, e incluso para
estudiar en Hogwarts.
Potter, como revela en exclusiva El Profeta, pierde el conocimiento con
frecuencia en las clases, y a menudo se le oye quejarse de que le duele la cicatriz que
tiene en la frente, vestigio de la maldición con la que Quien-ustedes-saben intentó
matarlo. El pasado lunes, en medio de una clase de Adivinación, nuestra
corresponsal de El Profeta presenció que Potter salía de la clase como un huracán,
gritando que la cicatriz le dolía tanto que no podía seguir estudiando.
Es posible (nos dicen los máximos expertos del Hospital San Mungo de
Enfermedades y Heridas Mágicas) que la mente de Potter quedara afectada por el
ataque infligido por Quien-ustedes-saben, y que la insistencia en que la cicatriz le
sigue doliendo sea expresión de una alteración arraigada en lo más profundo del
cerebro.
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