J- K. Rowling 249
quieroleer Harry Potter y el cáliz de fuego
Señora Gorda. Traspasó el hueco del retrato para entrar en la sala común, y se apresuró a
reunirse con Ron y Hermione para contarles todo lo ocurrido.
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El sueño
-Hay dos posibilidades -dijo Hermione frotándose la frente-: o el señor Crouch atacó a Viktor,
o algún otro los atacó a ambos mientras Viktor no miraba.
-Tiene que haber sido Crouch -señaló Ron-. Por eso no estaba cuando llegaste con
Dumbledore. Ya se había dado el piro.
-No lo creo -replicó Harry, negando con la cabeza-. Estaba muy débil. No creo que
pudiera desaparecerse ni nada por el estilo.
-No es posible desaparecerse en los terrenos de Hogwarts. ¿No os lo he dicho un montón
de veces? -dijo Hermione.
-Vale... A ver qué os parece esta hipótesis -propuso Ron con entusiasmo-: Krum ataca a
Crouch... (esperad, esperad a que acabe) ¡y se aplica a sí mismo el encantamiento aturdidor!
-Y el señor Crouch se evapora, ¿verdad? -apuntó Hermione con frialdad.
Rayaba el alba. Harry, Ron y Hermione se habían levantado muy temprano y se habían
ido a toda prisa a la lechucería para enviar una nota a Sirius. En aquel momento contemplaban
la niebla sobre los terrenos del colegio. Los tres estaban pálidos y ojerosos porque se habían
quedado hasta bastante tarde hablando del señor Crouch.
-Vuélvelo a contar, Harry -pidió Hermione-. ¿Qué dijo exactamente el señor Crouch?
-Ya te lo he dicho, lo que explicaba no tenía mucho sentido. Decía que quería advertir a
Dumbledore de algo. Desde luego mencionó a Bertha Jorkins, y parecía pensar que estaba
muerta. Insistía en que tenía la culpa de unas cuantas cosas... mencionó a su hijo.
-Bueno, eso sí que fue culpa suya -dijo Hermione malhumorada.
-No estaba en sus cabales. La mitad del tiempo parecía creer que su mujer y su hijo
seguían vivos, y le daba instrucciones a Percy.
-Y... ¿me puedes recordar qué dijo sobre Quien-tú-sabes? -dijo Ron con vacilación.
-Ya te lo he dicho -repitió Harry con voz cansina-. Dijo que estaba recuperando fuerzas.
Se quedaron callados. Luego Ron habló con fingida calma:
-Pero si Crouch no estaba en sus cabales, como dices, es probable que todo eso fueran
desvaríos.
-Cuando trataba de hablar de Voldemort parecía más cuerdo -repuso Harry, sin hacer
caso del estremecimiento de Ron-. Tenía verdaderos problemas para decir dos palabras
seguidas, pero en esos momentos daba la impresión de que sabía dónde se encontraba y lo que
quería. Repetía que tenía que ver a Dumbledore.
Se separó de la ventana y miró las vigas de la lechucería. La mitad de las perchas habían
quedado vacías; de vez en cuando entraba alguna lechuza que volvía de su cacería nocturna
con un ratón en el pico.
-Si el encuentro con Snape no me hubiera retrasado -dijo con amargura-, podríamos
haber llegado a tiempo. «El director está ocupado, Potter. Pero ¿qué dice, Potter? ¿Qué
tonterías son ésas, Potter?» ¿Por qué no se quitaría de en medio?
-¡A lo mejor no quería que llegaras a tiempo! -exclamó Ron-. Puede que... espera...
¿Cuánto podría haber tardado en llegar al bosque? ¿Crees que podría haberos adelantado?
-No a menos que se convirtiera en murciélago o algo así -contestó Harry.
-En él no me extrañaría -murmuró Ron.
-Tenemos que ver al profesor Moody -dijo Hermione-. Tenemos que saber si encontró al
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