J- K. Rowling 199
quieroleer Harry Potter y el cáliz de fuego
él casi un extraño, y aceptar su ayuda le parecía que estaba mucho más cerca de hacer trampas
que si se la pedía a Ron, Hermione o Sirius.
Bagman parecía casi ofendido, pero no pudo decir mucho más porque en ese momento se
acercaron Fred y George.
-Hola, señor Bagman -saludó Fred con entusiasmo-. ¿Podemos invitarlo?
-Eh... no -contestó Bagman, dirigiéndole a Harry una última mirada decepcionada-. No,
muchachos, muchas gracias.
Fred y George se quedaron tan decepcionados como Bagman, que miraba a Harry como
si éste lo hubiera defraudado.
-Bueno, tengo prisa -dijo-. Me alegro de veros a todos. Buena suerte, Harry.
Salió de la taberna a toda prisa. Los duendes se levantaron de las sillas y fueron tras él.
Harry se reunió con Ron y Hermione.
-¿Qué quería? -preguntó Ron en cuanto Harry se sentó.
-Quería ayudarme con el huevo de oro -explicó Harry.
-¡Eso no está bien! -exclamó Hermione muy sorprendida-. ¡Es uno de los jueces! Y
además, tú ya lo tienes, ¿no?
-Eh... casi -repuso Harry.
-¡Bueno, no creo que a Dumbledore le gustara enterarse de que Bagman intenta
convencerte de que hagas trampa! -opinó Hermione, con expresión muy reprobatoria-.
¡Espero que intente ayudar igual a Cedric!
-Pues no. Se lo he preguntado -respondió Harry.
-¿Y a quién le importa si a Diggory lo están ayudando? -dijo Ron.
Harry, en su interior, se mostró de acuerdo con su amigo
-Esos duendes no parecían muy amistosos -comentó Hermione, sorbiendo la cerveza de
mantequilla-. ¿Qué harían aquí?
-Según Bagman, buscar a Crouch -explicó Harry-. Sigue enfermo. No ha ido a trabajar.
-A lo mejor lo está envenenando Percy -sugirió Ron-. Probablemente piensa que, si
Crouch la palma, a él lo nombrarán director del Departamento de Cooperación Mágica
Internacional.
Hermione le dirigió a Ron una mirada que quería significar «no se bromea sobre esas
cosas», y dijo:
-Es curioso que los duendes busquen al señor Crouch... Normalmente tratarían con el
Departamento de Regulación y Control de las Criaturas Mágicas.
-Pero Crouch sabe un montón de lenguas -le recordó Harry-. A lo mejor buscan un
intérprete.
-¿Ahora te preocupas por los duendecitos? -inquirió Ron-. ¿Estás pensando en fundar la
S.P.A.D.A.,o algo así? ¿La Sociedad Protectora de los Asquerosos Duendes Atontados?
-Ja, ja, ja -replicó Hermione con sarcasmo-. Los duendes no necesitan protección. ¿No os
habéis enterado de lo que ha contado el profesor Binns sobre las revueltas de los duendes?
-No -respondieron al unísono Harry y Ron.
-Bueno, pues son perfectamente capaces de tratar con los magos -dijo Hermione
sorbiendo más cerveza de mantequilla-. Son muy listos. No son como los elfos domésticos,
que nunca defienden sus derechos.
-¡Oh! -exclamó Ron, mirando hacia la puerta.
Acababa de entrar Rita Skeeter. Aquel día llevaba una túnica amarillo plátano y las uñas
pintadas de un impactante color rosa, e iba acompañada de su barrigudo fotógrafo. Pidió
bebidas, y junto con su fotógrafo pasó por en medio de la multitud hasta una mesa cercana a
la de Harry, Ron y Hermione, que la miraban mientras se acercaba. Hablaba rápido y parecía
muy satisfecha por algo.
-.. no parecía muy contento de hablar con nosotros, ¿verdad, Bozo? ¿Por qué será, a ti
qué te parece? ¿Y qué hará con todos esos duendes tras él? ¿Les estaría enseñando la aldea?
¡Qué absurdo! Siempre ha sido un mentiroso. ¿Estará tramando algo? ¿Crees que deberíamos
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