J- K. Rowling 169
quieroleer Harry Potter y el cáliz de fuego

-¡Y el profesor Dumbledore dice que pagará a Dobby, señor, si Dobby quiere que se le
pague! ¡Y así Dobby es un elfo libre, señor, y Dobby recibe un galeón a la semana y libra un
día al mes!
-¡Eso no es mucho! -dijo Hermione desde el suelo, por encima de los continuados llantos
y puñetazos de Winky.
-El profesor Dumbledore le ofreció a Dobby diez galeones a la semana, y librar los fines
de semana -explicó Dobby, estremeciéndose repentinamente, como si la posibilidad de tantas
riquezas y tiempo libre lo aterrorizara-, pero Dobby regateó hacia abajo, señorita... A Dobby
le gusta la libertad, señorita, pero no quiere demasiada, señorita. Prefiere trabajar.
-¿Y cuánto te paga a ti el profesor Dumbledore, Winky? -le preguntó Hermione con
suavidad.
Si pensaba que aquella pregunta la alegraría, estaba completamente equivocada. Winky
dejó de llorar, pero cuando se sentó miró a Hermione con sus enormes ojos castaños, con la
cara empapada y una expresión de furia.
-¡Winky puede ser una elfina desgraciada, pero todavía no recibe paga! -chilló-.
¡Winky no ha caído tan bajo! ¡Winky se siente avergonzada de ser libre! ¡Como debe ser!
-¿Avergonzada? -repitió Hermione sin comprender-. ¡Pero, vamos, Winky! ¡Es el señor
Crouch el que debería avergonzarse, no tú! Tú no hiciste nada incorrecto. ¡Es él el que se
portó contigo horriblemente!
Pero, al oír aquellas palabras, Winky se llevó las manos a los agujeros del sombrero y se
aplastó las orejas para no oír nada, a la vez que chillaba:
-¡Usted no puede insultar a mi amo, señorita! ¡Usted no puede insultar al señor Crouch!
¡El señor Crouch es un buen mago, señorita! ¡El señor Crouch hizo bien en despedir a Winky,
que es mala!
-A Winky le está costando adaptarse, Harry Potter -chilló Dobby en tono confidencial-.
Winky se olvida de que ya no está ligada al señor Crouch. Ahora podría decir lo que piensa,
pero no lo hará.
-Entonces, ¿los elfos domésticos no pueden decir lo que piensan sobre sus amos? -
preguntó Harry.
-¡Oh, no, señor, no! -contestó Dobby, repentinamente serio-. Es parte de la esclavitud del
elfo doméstico, señor. Guardamos sus secretos con nuestro silencio, señor. Nosotros
sostenemos el honor familiar y nunca hablamos mal de ellos. Aunque el profesor Dumbledore
le dijo a Dobby que él no le daba importancia a eso. El profesor Dumbledore dijo que somos
libres para... para...
Dobby se puso nervioso de pronto, y le hizo a Harry una seña para que se acercara más.
Harry se inclinó hacia él. Entonces Dobby le susurró:
-Dijo que somos libres para llamarlo... para llamarlo... vejete chiflado, si queremos,
señor.
Dobby se rió con una risa nerviosa. Estaba asustado.
-Pero Dobby no quiere llamarlo así, Harry Potter -dijo, retomando el tono normal y
sacudiendo la cabeza para hacer que sus orejas palmearan la una con la otra-. Dobby aprecia
muchísimo al profesor Dumbledore, y estará orgulloso de guardarle sus secretos.
-Pero ¿ahora puedes decir lo que quieras sobre los Malfoy? -le preguntó Harry,
sonriendo.
En los inmensos ojos de Dobby había una mirada de temor.
-Dobby... Dobby podría -dijo dudando. Encogió sus pequeños hombros-. Dobby podría
decirle a Harry Potter que sus antiguos amos eran... eran... ¡magos tenebrosos!
Dobby se quedó quieto un momento, temblando, horrorizado de su propio atrevimiento.
Luego corrió hasta la mesa más cercana y empezó a darse cabezazos contra ella, muy fuerte.
-¡Dobby es malo! ¡Dobby es malo! -chilló.
Harry agarró a Dobby por la parte de atrás de la corbata y tiró de él para separarlo de la
mesa.
169

quieroleer

169