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quieroleer Harry Potter y el cáliz de fuego J- K. Rowling

Harry oyó un murmullo en la entrada, a alguien riéndose y a tío Vernon respondiendo de
manera cortante. Luego se cerró la puerta y oyó rasgar un papel en el recibidor.
Tía Petunia posó la tetera en la mesa y miró a su alrededor preguntándose dónde se había
metido tío Vernon. No tardó en averiguarlo: regresó un minuto después, lívido.
-Tú -le gritó a Harry-. Ven a la sala, ahora mismo.
Desconcertado, preguntándose qué demonios había hecho en aquella ocasión, Harry se
levantó, salió de la cocina detrás de tío Vernon y fue con él hasta la habitación contigua. Tío
Vernon cerró la puerta con fuerza detrás de ellos.
-Vaya -dijo, yendo hasta la chimenea y volviéndose hacia Harry como si estuviera a
punto de pronunciar la sentencia de su arresto-. Vaya.
A Harry le hubiera encantado preguntar «¿Vaya qué?», pero no juzgó prudente poner a
prueba el humor de tío Vernon tan temprano, y menos teniendo en cuenta que éste se
encontraba sometido a una fuerte tensión por la carencia de alimento. Así que decidió adoptar
una expresión de cortés desconcierto.
-Acaba de llegar esto -dijo tío Vernon, blandiendo ante Harry un trozo de papel de color
púrpura-. Una carta. Sobre ti.
El desconcierto de Harry fue en aumento. ¿Quién le escribiría a tío Vernon sobre él?
¿Conocía a alguien que enviara cartas por correo?
Tío Vernon miró furioso a Harry; luego bajó los ojos al papel y empezó a leer:

Estimados señor y señora Dursley:
No nos conocemos personalmente, pero estoy segura de que Harry les habrá
hablado mucho de mi hijo Ron.
Como Harry les habrá dicho, la final de los Mundiales de quidditch tendrá lugar
el próximo lunes por la noche, y Arthur, mi marido, acaba de conseguir entradas de
primera clase gracias a sus conocidos en el Departamento de Deportes y Juegos
Mágicos.
Espero que nos permitan llevar a Harry al partido, ya que es una oportunidad
única en la vida. Hace treinta años que Gran Bretaña no es la anfitriona de la Copa y
es extraordinariamente difícil conseguir una entrada. Nos encantaría que Harry
pudiera quedarse con nosotros lo que queda de vacaciones de verano y acompañarlo
al tren que lo llevará de nuevo al colegio.
Sería preferible que Harry nos enviara la respuesta de ustedes por el medio
habitual, ya que el cartero muggle nunca nos ha entregado una carta y me temo que
ni siquiera sabe dónde vivimos.
Esperando ver pronto a Harry, se despide cordialmente
Molly Weasley

P. D.: Espero que hayamos puesto bastantes sellos.

Tío Vernon terminó de leer, se metió la mano en el bolsillo superior y sacó otra cosa.
-Mira esto -gruñó.
Levantó el sobre en que había llegado la carta, y Harry tuvo que hacer un esfuerzo para
contener la risa. Todo el sobre estaba cubierto de sellos salvo un trocito, delante, en el que la
señora Weasley había consignado en letra diminuta la dirección de los Dursley.
-Creo que si que han puesto bastantes sellos -comentó Harry, como si cualquiera pudiera
cometer el error de la señora Weasley.
Hubo un fulgor en los ojos de su tío.
-El cartero se dio cuenta -dijo entre sus dientes apretados-. Estaba muy interesado en
saber de dónde procedía la carta. Por eso llamó al timbre. Daba la impresión de que le parecía
divertido.
Harry no dijo nada. Otra gente podría no entender por qué tío Vernon armaba tanto
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