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quieroleer Harry Potter y el prisionero de Azkaban J. K. Rowling

prácticas. La primera pregunta que debemos contestar es: ¿qué es un boggart?
Hermione levantó la mano.
-Es un ser que cambia de forma -dijo-. Puede tomar la forma de aquello que más miedo
nos da.
-Yo no lo podría haber explicado mejor -admitió el profesor Lupin, y Hermione se puso
radiante de felicidad-. El boggart que está ahí dentro, sumido en la oscuridad, aún no ha
adoptado una forma. Todavía no sabe qué es lo que más miedo le da a la persona del otro
lado. Nadie sabe qué forma tiene un boggart cuando está solo, pero cuando lo dejemos salir;
se convertirá de inmediato en lo que más temamos. Esto significa -prosiguió el profesor
Lupin, optando por no hacer caso de los balbuceos de terror de Neville- que ya antes de
empezar tenemos una enorme ventaja sobre el boggart. ¿Sabes por qué, Harry?
Era difícil responder a una pregunta con Hermione al lado, que no dejaba de ponerse de
puntillas, con la mano levantada. Pero Harry hizo un intento:
-¿Porque somos muchos y no sabe por qué forma decidirse?
-Exacto -dijo el profesor Lupin. Y Hermione bajó la mano algo decepcionada-. Siempre
es mejor estar acompañado cuando uno se enfrenta a un boggart, porque se despista. ¿En qué
se debería convertir; en un cadáver decapitado o en una babosa carnívora? En cierta ocasión
vi que un boggart cometía el error de querer asustar a dos personas a la vez y el muy imbécil
se convirtió en media babosa. No daba ni gota de miedo. El hechizo para vencer a un boggart
es sencillo, pero requiere fuerza mental. Lo que sirve para vencer a un boggart es la risa. Lo
que tenéis que hacer es obligarle a que adopte una forma que vosotros encontréis cómica.
Practicaremos el hechizo primero sin la varita. Repetid conmigo: ¡Riddíkulo!
-¡Riddíkulo! -dijeron todos a la vez.
-Bien -dijo el profesor Lupin-. Muy bien. Pero me temo que esto es lo más fácil. Como
veis, la palabra sola no basta. Y aquí es donde entras tú, Neville.
El armario volvió a temblar. Aunque no tanto como Neville, que avanzaba como si se
dirigiera a la horca.
-Bien, Neville -prosiguió el profesor Lupin-. Empecemos por el principio: ¿qué es lo que
más te asusta en el mundo? -Neville movió los labios, pero no dijo nada-. Perdona, Neville,
pero no he entendido lo que has dicho -dijo el profesor Lupin, sin enfadarse.
Neville miró a su alrededor; con ojos despavoridos, como implorando ayuda. Luego dijo
en un susurro:
-El profesor Snape.
Casi todos se rieron. Incluso Neville se sonrió a modo de disculpa. El profesor Lupin, sin
embargo, parecía pensativo.
-El profesor Snape... mm... Neville, creo que vives con tu abuela, ¿es verdad?
-Sí -respondió Neville, nervioso-. Pero no quisiera tampoco que el boggart se convirtiera
en ella.
-No, no. No me has comprendido -dijo el profesor Lupin, sonriendo-. Lo que quiero
saber es si podrías explicarnos cómo va vestida tu abuela normalmente.
Neville estaba asustado, pero dijo:
-Bueno, lleva siempre el mismo sombrero: alto, con un buitre disecado encima; y un
vestido largo... normalmente verde; y a veces, una bufanda de piel de zorro.
-¿Y bolso? -le ayudó el profesor Lupin.
-Sí, un bolso grande y rojo -confirmó Neville.
-Bueno, entonces -dijo el profesor Lupin-, ¿puedes recordar claramente ese atuendo,
Neville? ¿Eres capaz de verlo mentalmente?
-Sí -dijo Neville, con inseguridad, preguntándose qué pasaría a continuación.
-Cuando el boggart salga de repente de este armario y te vea, Neville, adoptará la forma
del profesor Snape -dijo Lupin-. Entonces alzarás la varita, así, y dirás en voz alta:
¡Riddíkulo!, concentrándote en el atuendo de tu abuela. Si todo va bien, el boggart-profesor
Snape tendrá que ponerse el sombrero, el vestido verde y el bolso grande y rojo.
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