J. K. Rowling 159
quieroleer Harry Potter y el prisionero de Azkaban

magos? Para poder estar informado, ¿verdad, Peter? Sólo por si tu viejo protector recuperaba
las fuerzas y volvía a ser conveniente estar con él.
Pettigrew abrió y cerró la boca varias veces. Se había quedado sin habla.
-Eh... ¿Señor Black... Sirius? -preguntó tímidamente Hermione. -A Black le sorprendió
que lo interpelaran de esta manera, y miró a Hermione fijamente, como si nadie se hubiera
dirigido a él con tal respeto en los últimos años-. Si no le importa que le pregunte, ¿cómo
escapó usted de Azkaban? Si no empleó magia negra...
-¡Gracias! -dijo Pettigrew, asintiendo con la cabeza-. ¡Exacto! ¡Eso es precisamente lo
que yo...!
Pero Lupin lo silenció con una mirada. Black fruncía ligeramente el entrecejo con los
ojos puestos en Hermione, pero no como si estuviera enfadado con ella: más bien parecía
meditar la respuesta.
-No sé cómo lo hice -respondió-. Creo que la única razón por la que nunca perdí la
cabeza es que sabía que era inocente. No era un pensamiento agradable, así que los
dementores no me lo podían absorber... Gracias a eso conservé la cordura y no olvidé quién
era... Gracias a eso conservé mis poderes... así que cuando ya no pude aguantar más me con-
vertí en perro. Los dementores son ciegos, como sabéis. -Tragó saliva-. Se dirigen hacia la
gente porque perciben sus emociones... Al convertirme en perro, notaron que mis
sentimientos eran menos humanos, menos complejos, pero pensaron, claro, que estaba
perdiendo la cabeza, como todo el mundo, así que no se preocuparon. Pero yo me encontraba
débil, muy débil, y no tenía esperanza de alejarlos sin una varita. Entonces vi a Peter en
aquella foto... comprendí que estaba en Hogwarts, con Harry... en una situación perfecta para
actuar si oía decir que el Señor de las Tinieblas recuperaba fuerzas... -Pettigrew negó con la
cabeza y movió la boca sin emitir sonido alguno, mirando a Black como hipnotizado-...
Estaba dispuesto a hacerlo en cuanto estuviera seguro de sus aliados..., estaba dispuesto a
entregarles al último de los Potter. Si les entregaba a Harry, ¿quién se atrevería a pensar que
había traicionado a lord Voldemort? Lo recibirían con honores...
-Así que ya veis, tenía que hacer algo. Yo era el único que sabía que Peter estaba vivo...
Harry recordó lo que el padre de Ron le había dicho a su esposa: «Los guardianes dicen
que hacía tiempo que Black hablaba en sueños. Siempre decía las mismas palabras: "Está en
Hogwarts."»
-Era como si alguien hubiera prendido una llama en mi cabeza, y los dementores no
podían apagarla. No era un pensamiento agradable..., era una obsesión... pero me daba
fuerzas, me aclaraba la mente. Por eso, una noche, cuando abrieron la puerta para dejarme la
comida, salí entre ellos, en forma de perro. Les resulta tan difícil percibir las emociones
animales que se confundieron. Estaba delgado, muy delgado... Lo bastante delgado para pasar
a través de los barrotes. Nadé como un perro. Viajé hacia el norte y me metí en Hogwarts con
la forma de perro... He vivido en el bosque desde entonces... menos cuando iba a ver el
partido de quidditch, claro... Vuelas tan bien como tu padre, Harry... -Miró al muchacho, que
esta vez no apartó la vista-. Créeme -añadió Black-. Créeme. Nunca traicioné a James y a
Lily. Antes habría muerto.
Y Harry lo creyó. Asintió con la cabeza, con un nudo en la garganta.
-¡No!
Pettigrew se había arrodillado, como si el gesto de asentimiento de Harry hubiera sido su
propia sentencia de muerte. Fue arrastrándose de rodillas, humillándose, con las manos unidas
en actitud de rezo.
-Sirius, soy yo, soy Peter... tu amigo. No..., tú no...
Black amagó un puntapié y Pettigrew retrocedió.
-Ya hay bastante suciedad en mi túnica sin que tú la toques.
-¡Remus! -chilló Pettigrew volviéndose hacia Lupin, retorciéndose ante él, implorante-.
Tú no lo crees. ¿No te habría contado Sirius que habían cambiado el plan?
-No si creía que el espía era yo, Peter -dijo Lupin-. Supongo que por eso no me lo
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