J. K. Rowling 149
quieroleer Harry Potter y el prisionero de Azkaban

-Las dos cosas -respondió Hermione en voz baja.
Lupin lanzó una risa forzada.
-Nunca he conocido una bruja de tu edad tan inteligente, Hermione.
-No soy tan inteligente -susurró Hermione-. ¡Si lo fuera, le habría dicho a todo el mundo
lo que es usted!
-Ya lo saben -dijo Lupin-. Al menos, el personal docente lo sabe.
-¿Dumbledore lo contrató sabiendo que era usted un licántropo? -preguntó Ron con voz
ahogada-. ¿Está loco?
-Hay profesores que opinan que sí -admitió Lupin-. Le costó convencer a ciertos
profesores de que yo era de fiar.
-¡Y ESTABA EN UN ERROR! -gritó Harry-. ¡HA ESTADO AYUDÁNDOLO TODO
ESTE TIEMPO!
Señalaba a Black, que se había dirigido hacia la cama adoselada y se había echado
encima, ocultando el rostro con mano temblorosa. Crookshanks saltó a su lado y se subió en
sus rodillas ronroneando. Ron se alejó, arrastrando la pierna.
-No he ayudado a Sirius -dijo Lupin-. Si me dejáis, os lo explicaré. Mirad... -Separó las
varitas de Harry, Ron y Hermione y las lanzó hacia sus respectivos dueños. Harry cogió la
suya asombrado-. Ya veis -prosiguió Lupin, guardándose su propia varita en el cinto-. Ahora
vosotros estáis armados y nosotros no. ¿Queréis escucharme?
Harry no sabía qué pensar. ¿Sería un truco?
-Si no lo ha estado ayudando -dijo mirando furiosamente a Black-, ¿cómo sabía que se
encontraba aquí?
-Por el mapa -explicó Lupin-. Por el mapa del merodeador. Estaba en mi despacho
examinándolo...
-¿Sabe utilizarlo? -le preguntó Harry con suspicacia.
-Por supuesto -contestó Lupin, haciendo con la mano un ademán de impaciencia-. Yo
colaboré en su elaboración. Yo soy Lunático... Es el apodo que me pusieron mis amigos en el
colegio.
-¿Usted hizo...?
-Lo importante es que esta tarde lo estaba examinando porque tenía la idea de que tú,
Ron y Hermione intentaríais salir furtivamente del castillo para visitar a Hagrid antes de que
su hipogrifo fuera ejecutado. Y estaba en lo cierto, ¿a que sí? -Comenzó a pasear sin dejar de
mirarlos, levantando el polvo con los pies-. Supuse que os cubriríais con la vieja capa de tu
padre, Harry.
-¿Cómo sabe lo de la capa?
-¡La de veces que vi a James desaparecer bajo ella! -dijo Lupin, repitiendo el ademán de
impaciencia-. Que llevéis una capa invisible no os impide aparecer en el mapa del
merodeador. Os vi cruzar los terrenos del colegio y entrar en la cabaña de Hagrid. Veinte
minutos más tarde dejasteis a Hagrid y volvisteis hacia el castillo. Pero en aquella ocasión os
acompañaba alguien.
-¿Qué dice? -interrumpió Harry-. Nada de eso. No nos acompañaba nadie.
-No podía creer lo que veía -prosiguió Lupin, todavía paseando, sin escuchar a Harry-.
Creía que el mapa estaría estropeado. ¿Cómo podía estar con vosotros?
-¡No había nadie con nosotros!
-Y entonces vi otro punto que se os acercaba rápidamente, con la inscripción «Sirius
Black». Vi que chocaba con vosotros, vi que arrastraba a dos de vosotros hasta el interior del
sauce boxeador.
-¡A uno de nosotros! -dijo Ron enfadado.
-No, Ron -dijo Lupin-. A dos.
Dejó de pasearse y miró a Ron.
-¿Me dejas echarle un vistazo a la rata? -dijo con amabilidad.
-¿Qué? -preguntó Ron-. ¿Qué tiene que ver Scabbers en todo esto?
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