--Hay bastante sitio para todos, Wood.
Angelina, Alicia y Katie también se habían acercado. No había chicas entre
los del equipo de Slytherin, que formaban una piña frente a los de Gryffindor y
miraban burlonamente a Wood.
--¡Pero yo he reservado el campo! --dijo Wood, escupiendo la rabia--. ¡Lo
he reservado!
--¡Ah! --dijo Flint--, pero nosotros traemos una hoja firmada por el
profesor Snape. «Yo, el profesor S. Snape, concedo permiso al equipo de
Slytherin para entrenar hoy en el campo de quidditch debido a su necesidad de
dar entrenamiento al nuevo buscador.»
--¿Tenéis un buscador nuevo? --preguntó Wood, preocupado--. ¿Quién
es?
Detrás de seis corpulentos jugadores, apareció un séptimo, más pequeño,
que sonreía con su cara pálida y afilada: era Draco Malfoy.
--¿No eres tú el hijo de Lucius Malfoy? --preguntó Fred, mirando a Malfoy
con desagrado.
--Es curioso que menciones al padre de Malfoy --dijo Flint, mientras el
conjunto de Slytherin sonreía aún más--. Déjame que te enseñe el generoso
regalo que ha hecho al equipo de Slytherin.
Los siete presentaron sus escobas. Siete mangos muy pulidos,
completamente nuevos, y siete placas de oro que decían «Nimbus 2.001»
brillaron ante las narices de los de Gryffindor al temprano sol de la mañana.
--Ultimísimo modelo. Salió el mes pasado --dijo Flint con un ademán de
desprecio, quitando una mota de polvo del extremo de la suya--. Creo que deja
muy atrás la vieja serie 2.000. En cuanto a las viejas Barredoras --sonrió mi-
rando desdeñosamente a Fred y George, que sujetaban sendas Barredora 5--,
mejor que las utilicéis para borrar la pizarra.
Durante un momento, a ningún jugador de Gryffindor se le ocurrió qué
decir. Malfoy sonreía con tantas ganas que tenía los ojos casi cerrados.
--Mirad --dijo Flint--. Invaden el campo.
Ron y Hermione cruzaban el césped para enterarse de qué pasaba.
--¿Qué ha ocurrido? --preguntó Ron a Harry--. ¿Por qué no jugáis? ¿Y
qué está haciendo ése aquí?
Miraba a Malfoy, vestido con su túnica del equipo de quidditch de Slytherin.
--Soy el nuevo buscador de Slytherin, Weasley --dijo Malfoy, con
petulancia--. Estamos admirando las escobas que mi padre ha comprado para
todo el equipo.
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