culpable porque ningún muggle quiere admitir que sus llaves merman; siempre
insisten en que las han perdido. ¡Jesús! No sé de lo que serían capaces para
negar la existencia de la magia, aunque la tuvieran delante de los ojos... Pero
no os creeríais las cosas que a nuestra gente le ha dado por encantar...
--¿COMO COCHES, POR EJEMPLO?
La señora Weasley había aparecido blandiendo un atizador como si fuera
una espada. El señor Weasley abrió los ojos de golpe y dirigió a su mujer una
mirada de culpabilidad.
--¿Co-coches, Molly cielo?
--Sí, Arthur, coches --dijo la señora Weasley, con los ojos brillándole--.
Imagínate que un mago se compra un viejo coche oxidado y le dice a su mujer
que quiere llevárselo para ver cómo funciona, cuando en realidad lo está
encantando para que vuele.
El señor Weasley parpadeó.
--Bueno, querida, creo que estarás de acuerdo conmigo en que no ha
hecho nada en contra de la ley, aunque quizá debería haberle dicho la verdad a
su mujer... Verás, existe una laguna jurídica... siempre y cuando él no utilice el
coche para volar. El hecho de que el coche pueda volar no constituye en sí...
--¡Señor Weasley ya se encargó personalmente de que existiera una
laguna jurídica cuando usted redactó esa ley! --gritó la señora Weasley--.
¡Sólo para poder seguir jugando con todos esos cachivaches muggles que
tienes en el cobertizo! ¡Y; para que lo sepas, Harry ha llegado esta mañana en
ese coche en el que tú no volaste!
--¿Harry? --dijo el señor Weasley mirando a su esposa sin comprender--.
¿Qué Harry?
Al darse la vuelta, vio a Harry y se sobresaltó.
--¡Dios mío! ¿Es Harry Potter? Encantado de conocerte. Ron nos ha
hablado mucho de ti...
--¡Esta noche, tus hijos han ido volando en el coche hasta la casa de
Harry y han vuelto! --gritó la señora Weasley--. ¿No tienes nada que comentar
al respecto?
--¿Es verdad que hicisteis eso? --preguntó el señor Weasley, nervioso--.
¿Fue bien la cosa? Qui-quiero decir --titubeó, al ver que su esposa echaba
chispas por los ojos--, que eso ha estado muy mal, muchachos, pero que muy
mal...
--Dejémosles que lo arreglen entre ellos --dijo Ron a Harry en voz baja, al
ver que su madre estaba a punto de estallar--. Venga, quiero enseñarte mi
habitación.
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