Dudley estaban asomados a la ventana de Harry, alucinados.
--¡Hasta el próximo verano! --gritó Harry.
Los Weasley se rieron a carcajadas, y Harry se recostó en el asiento, con
una sonrisa de oreja a oreja.
--Suelta a Hedwig --dijo a Ron-- y que nos siga volando. Lleva un montón
de tiempo sin poder estirar las alas.
George le pasó la horquilla a Ron y, en un instante, Hedwig salía
alborozada por la ventanilla y se quedaba planeando al lado del coche, como
un fantasma.
--Entonces, Harry, ¿por qué...? --preguntó Ron impaciente--. ¿Qué es lo
que ha ocurrido?
Harry les explicó lo de Dobby, la advertencia que le había hecho y el
desastre del pudín de violetas. Cuando terminó, hubo un silencio prolongado.
--Muy sospechoso --dijo finalmente Fred.
--Me huele mal --corroboré George--. ¿Así que ni siquiera te dijo quién
estaba detrás de todo?
--Creo que no podía --dijo Harry--, ya os he dicho que cada vez que
estaba a punto de irse de la lengua, empezaba a darse golpes contra la pared.
Vio que Fred y George se miraban.
--¿Creéis que me estaba mintiendo? --preguntó Harry
--Bueno --repuso Fred--, tengamos en cuenta que los elfos domésticos
tienen mucho poder mágico, pero normalmente no lo pueden utilizar sin el
permiso de sus amos. Me da la impresión de que enviaron al viejo Dobby para
impedirte que regresaras a Hogwarts. Una especie de broma. ¿Hay alguien en
el colegio que tenga algo contra ti?
--Sí --respondieron Ron y Harry al unísono.
--Draco Malfoy --dijo Harry--. Me odia.
--¿Draco Malfoy? --dijo George, volviéndose--. ¿No es el hijo de Lucius
Malfoy?
--Supongo que sí, porque no es un apellido muy común --contestó
Harry--. ¿Por qué lo preguntas?
--He oído a mi padre hablar mucho de él --dijo George--. Fue un
destacado partidario de Quien-tú-sabes.
--Y cuando desapareció Quien-tú-sabes --dijo Fred, estirando el cuello
para hablar con Harry--, Lucius Malfoy regresó negándolo todo. Mentiras... Mi
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