--Pero tampoco vosotros podéis utilizar la magia para sacarme...

--No la necesitamos --repuso Ron, señalando con la cabeza hacia los
asientos delanteros y sonriendo--. Recuerda a quién he traído conmigo.

--Ata esto a la reja --dijo Fred, arrojándole un cabo de cuerda.

--Si los Dursley se despiertan, me matan --comentó Harry, atando la soga
a uno de los barrotes. Fred aceleró el coche.

--No te preocupes --dijo Fred-- y apártate.

Harry se retiró al fondo de la habitación, donde estaba Hedwig, que parecía
haber comprendido que la situación era delicada y se mantenía inmóvil y en
silencio. El coche aceleró más y más, y de pronto, con un sonoro crujido, la reja
se desprendió limpiamente de la ventana mientras el coche salía volando hacia
el cielo. Harry corrió a la ventana y vio que la reja había quedado colgando a
sólo un metro del suelo. Entonces Ron fue recogiendo la cuerda hasta que tuvo
la reja dentro del coche. Harry escuchó preocupado, pero no oyó ningún sonido
que proviniera del dormitorio de los Dursley.

Después de que Ron dejara la reja en el asiento trasero, a su lado, Fred
dio marcha atrás para acercarse tanto como pudo a la ventana de Harry.

--Entra --dijo Ron.

--Pero todas mis cosas de Hogwarts... Mi varita mágica, mi escoba...

--¿Dónde están?

--Guardadas bajo llave en la alacena de debajo de las escaleras. Y yo no
puedo salir de la habitación.

--No te preocupes --dijo George desde el asiento del acompañante--.
Quítate de ahí, Harry.

Fred y George entraron en la habitación de Harry trepando con cuidado por
la ventana.

«Hay que reconocer que lo hacen muy bien», pensó Harry cuando George
se sacó del bolsillo una horquilla del pelo para forzar la cerradura.

--Muchos magos creen que es una pérdida de tiempo aprender estos
trucos muggles --observó Fred--, pero nosotros opinamos que vale la pena
adquirir estas habilidades, aunque sean un poco lentas.

Se oyó un ligero «clic» y la puerta se abrió.

--Bueno, nosotros bajaremos a buscar tus cosas. Recoge todo lo que
necesites de tu habitación y ve dándoselo a Ron por la ventana --susurró
George.




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