San Valentín! ¡Y la diversión no acaba aquí! Estoy seguro de que mis colegas
querrán compartir el espíritu de este día. ¿Por qué no pedís al profesor Snape
que os enseñe a preparar un filtro amoroso? ¡Aunque el profesor Flitwick, el
muy pícaro, sabe más sobre encantamientos de ese tipo que ningún otro mago
que haya conocido!

El profesor Flitwick se tapó la cara con las manos. Snape parecía
dispuesto a envenenar a la primera persona que se atreviera a pedirle un filtro
amoroso.

--Por favor, Hermione, dime que no has sido una de las cuarenta y seis --
le dijo Ron, cuando abandonaban el Gran Comedor para acudir a la primera
clase. Pero a Hermione de repente le entró la urgencia de buscar el horario en
la bolsa, y no respondió.

Los enanos se pasaron el día interrumpiendo las clases para repartir
tarjetas, ante la irritación de los profesores, y al final de la tarde, cuando los de
Gryffindor subían hacia el aula de Encantamientos, uno de ellos alcanzó a
Harry.

--¡Eh, tú! ¡Harry Potter! --gritó un enano de aspecto particularmente
malhumorado, abriéndose camino a codazos para llegar a donde estaba Harry.

Ruborizándose al pensar que le iba a ofrecer una felicitación de San
Valentín delante de una fila de alumnos de primero, entre los cuales estaba
Ginny Weasley, Harry intentó escabullirse. El enano, sin embargo, se abrió
camino a base de patadas en las espinillas y lo alcanzó antes de que diera dos
pasos.

--Tengo un mensaje musical para entregar a Harry Potter en persona --
dijo, rasgando el arpa de manera pavorosa.

--¡Aquí no! --dijo Harry enfadado, tratando de escapar.

--¡Párate! --gruñó el enano, aferrando a Harry por la bolsa para detenerlo.

--¡Suéltame! --gritó Harry, tirando fuerte.

Tanto tiraron que la bolsa se partió en dos. Los libros, la varita mágica, el
pergamino y la pluma se desparramaron por el suelo, y la botellita de tinta se
rompió encima de todas las demás cosas.

Harry intentó recogerlo todo antes de que el enano comenzara a cantar
ocasionando un atasco en el corredor.

--¿Qué pasa ahí? --Era la voz fría de Draco Malfoy, que hablaba
arrastrando las palabras. Harry intentó febrilmente meterlo todo en la bolsa
rota, desesperado por alejarse antes de que Malfoy pudiera oír su felicitación
musical de San Valentín.

--¿Por qué toda esta conmoción? --dijo otra voz familiar, la de Percy
Weasley, que se acercaba.


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