Se detuvo. También era doloroso pensar en Ron.

Dobby se inclinó hacia Harry, con los ojos tan abiertos como faros.

--Dobby ha oído --dijo con voz quebrada-- que Harry Potter tuvo un
segundo encuentro con el Señor Tenebroso, hace sólo unas semanas..., y que
Harry Potter escapó nuevamente.

Harry asintió con la cabeza, y a Dobby se le llenaron los ojos de lágrimas.

--¡Ay, señor! --exclamó, frotándose la cara con una punta del sucio
almohadón que llevaba puesto--. ¡Harry Potter es valiente y arrojado! ¡Ha
afrontado ya muchos peligros! Pero Dobby ha venido a proteger a Harry Potter,
a advertirle, aunque más tarde tenga que pillarse las orejas en la puerta del
horno, de que Harry Potter no debe regresar a Hogwarts.

Hubo un silencio, sólo roto por el tintineo de tenedores y cuchillos que
venía del piso inferior, y el distante rumor de la voz de tío Vernon.

--¿Qué-qué? --tartamudeó Harry--. Pero si tengo que regresar; el curso
empieza el 1 de septiembre. Eso es lo único que me ilusiona. Usted no sabe lo
que es vivir aquí. Yo no pertenezco a esta casa, pertenezco al mundo de
Hogwarts.

--No, no, no --chilló Dobby, sacudiendo la cabeza con tanta fuerza que se
daba golpes con las orejas--. Harry Potter debe estar donde no peligre su
seguridad. Es demasiado importante, demasiado bueno, para que lo perdamos.
Si Harry Potter vuelve a Hogwarts, estará en peligro mortal.

--¿Por qué? --preguntó Harry sorprendido.

--Hay una conspiración, Harry Potter. Una conspiración para hacer que
este año sucedan las cosas más terribles en el Colegio Hogwarts de Magia --
susurró Dobby, sintiendo un temblor repentino por todo el cuerpo--. Hace
meses que Dobby lo sabe, señor. Harry Potter no debe exponerse al peligro:
¡es demasiado importante, señor!

--¿Qué cosas terribles? --preguntó inmediatamente Harry--. ¿Quién las
está tramando?

Dobby hizo un extraño ruido ahogado y acto seguido se empezó a golpear
la cabeza furiosamente contra la pared.

--¡Está bien! --gritó Harry, sujetando al elfo del brazo para detenerlo--. No
puede decirlo, lo comprendo. Pero ¿por qué ha venido usted a avisarme? --Un
pensamiento repentino y desagradable lo sacudió--. ¡Un momento! Esto no
tiene nada que ver con Vol..., perdón, con Quien-usted-sabe, ¿verdad? Basta
con que asiente o niegue con la cabeza --añadió apresuradamente, porque
Dobby ya se disponía a golpearse de nuevo contra la pared.

Dobby movió lentamente la cabeza de lado a lado.



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