Insisto, si los predecesores de Dumbledore...

--Pero tal vez sea preciso estar relacionado con Slytherin, y por eso
Dumbledore no podría... --apuntó Dean Thomas, pero el profesor Binns ya
estaba harto.

--Ya basta --dijo bruscamente--. ¡Es un mito! ¡No existe! ¡No hay el
menor indicio de que Slytherin construyera semejante cuarto trastero! Me
arrepiento de haberles relatado una leyenda tan absurda. Ahora volvamos, por
favor, a la historia, a los hechos evidentes, creíbles y comprobables.

Y en cinco minutos, la clase se sumergió de nuevo en su sopor habitual.



···



--Ya sabía que Salazar Slytherin era un viejo chiflado y retorcido --dijo Ron a
Harry y Hermione, mientras se abrían camino por los abarrotados corredores al
término de las clases, para dejar las bolsas en la habitación antes de ir a ce-
nar--. Pero lo que no sabía es que hubiera sido él quien empezó todo este
asunto de la limpieza de sangre. No me quedaría en su casa aunque me
pagaran. Sinceramente, si el Sombrero Seleccionador hubiera querido
mandarme a Slytherin, yo me habría vuelto derecho a casa en el tren.

Hermione asintió entusiasmada con la cabeza, pero Harry no dijo nada.
Tenía el corazón encogido de la angustia.

Harry no había dicho nunca a Ron y Hermione que el Sombrero
Seleccionador había considerado seriamente la posibilidad de enviarlo a
Slytherin. Recordaba, como si hubiera ocurrido el día anterior, la vocecita que
le había hablado al oído cuando, un año antes, se había puesto el Sombrero
Seleccionador.



Podrías ser muy grande, ¿sabes?, lo tienes todo en tu cabeza y
Slytherin te ayudaría en el camino hacia la grandeza. No hay dudas,
¿verdad?



Pero Harry, que ya conocía la reputación de la casa de Slytherin por los
brujos de magia negra que salían de ella, había pensado desesperadamente
«¡Slytherin no!», y el sombrero había terminado diciendo:



Bueno, si estás seguro, mejor que seas ¡GRYFFINDOR!



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