apareció en el valle de Godric. Iba a buscar a los Potter. El rumor es que Lily y
James Potter están... están... bueno, que están muertos.

Dumbledore inclinó la cabeza. La profesora McGonagall se quedó
boquiabierta.

--Lily y James... no puedo creerlo... No quiero creerlo... Oh, Albus...

Dumbledore se acercó y le dio una palmada en la espalda.

--Lo sé... lo sé... --dijo con tristeza.

La voz de la profesora McGonagall temblaba cuando continuó.

--Eso no es todo. Dicen que quiso matar al hijo de los Potter, a Harry. Pero
no pudo. No pudo matar a ese niño. Nadie sabe por qué, ni cómo, pero dicen
que como no pudo matarlo, el poder de Voldemort se rompió... y que ésa es la
razón por la que se ha ido.

Dumbledore asintió con la cabeza, apesadumbrado.

--¿Es... es verdad? --tartamudeó la profesora McGonagall--. Después de
todo lo que hizo... de toda la gente que mató... ¿no pudo matar a un niño? Es
asombroso... entre todas las cosas que podrían detenerlo... Pero ¿cómo
sobrevivió Harry en nombre del cielo?

--Sólo podemos hacer conjeturas --dijo Dumbledore--. Tal vez nunca lo
sepamos.

La profesora McGonagall sacó un pañuelo con puntilla y se lo pasó por los
ojos, por detrás de las gafas. Dumbledore resopló mientras sacaba un reloj de
oro del bolsillo y lo examinaba. Era un reloj muy raro. Tenía doce manecillas y
ningún número; pequeños planetas se movían por el perímetro del círculo. Pero
para Dumbledore debía de tener sentido, porque lo guardó y dijo:

--Hagrid se retrasa. Imagino que fue él quien le dijo que yo estaría aquí,
¿no?

--Sí --dijo la profesora McGonagall--. Y yo me imagino que usted no me
va a decir por qué, entre tantos lugares, tenía que venir precisamente aquí.

--He venido a entregar a Harry a su tía y su tío. Son la única familia que le
queda ahora.

--¿Quiere decir...? ¡No puede referirse a la gente que vive aquí! --gritó la
profesora, poniéndose de pie de un salto y señalando al número 4--.
Dumbledore... no puede. Los he estado observando todo el día. No podría
encontrar a gente más distinta de nosotros. Y ese hijo que tienen... Lo vi dando
patadas a su madre mientras subían por la escalera, pidiendo caramelos a
gritos. ¡Harry Potter no puede vivir ahí!

--Es el mejor lugar para él --dijo Dumbledore con firmeza--. Sus tíos


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