Dio un paso hacia Neville y el chico dejó caer al sapo Trevor, que
desapareció de la vista.
--¡Ven entonces, intenta pegarme! --dijo Neville, levantando los puños--.
¡Estoy listo!
Harry se volvió hacia Hermione.
--Haz algo --dijo desesperado. Hermione dio un paso adelante.
--Neville --dijo--, de verdad, siento mucho, mucho, esto.
Levantó la varita.
--¡Petrificus totalus! --gritó, señalando a Neville.
Los brazos de Neville se pegaron a su cuerpo. Sus piernas se juntaron.
Todo el cuerpo se le puso rígido, se balanceó y luego cayó bocabajo, rígido
como un tronco.
Hermione corrió a darle la vuelta. Neville tenía la mandíbula rígida y no
podía hablar. Sólo sus ojos se movían, mirándolos horrorizado.
--¿Qué le has hecho? --susurró Harry.
--Es la Inmovilización Total --dijo Hermione angustiada--. Oh, Neville, lo
siento tanto...
--Lo comprenderás después, Neville --dijo Ron, mientras se alejaban para
cubrirse con la capa invisible.
Pero dejar a Neville inmóvil en el suelo no parecía un buen augurio. En
aquel estado de nervios, cada sombra de una estatua les parecía que era Filch,
y cada silbido lejano del viento les parecía Peeves que los perseguía.
Al pie de la primera escalera, divisaron a la Señora Norris.
--Oh, vamos a darle una patada, sólo una vez --murmuró Ron en el oído
de Harry, que negó con la cabeza. Mientras pasaban con cuidado al lado de la
gata, ésta volvió la cabeza con sus ojos como linternas, pero no los vio.
No se encontraron con nadie más, hasta que llegaron a la escalera que iba
al tercer piso. Peeves estaba flotando a mitad de camino, aflojando la alfombra
para que la gente tropezara.
--¿Quién anda por ahí? --dijo súbitamente, mientras subían hacia él.
Entornó sus malignos ojos negros--. Sé que estáis aquí, aunque no pueda
veros. ¿Aparecidos, fantasmas o estudiantillos detestables?
Se elevó en el aire y flotó, mirándolos de soslayo.
--Llamaré a Filch, debo hacerlo, si algo anda por ahí y es invisible.
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