Granger. Era difícil decir quién estaba más enfadado de los dos. La muchacha
no les hablaba desde el día en que Harry recibió su escoba.
--Y ahora no os olvidéis de ese bonito movimiento de muñeca que hemos
estado practicando --dijo con voz aguda el profesor; subido a sus libros, como
de costumbre--. Agitar y golpear; recordad, agitar y golpear. Y pronunciar las
palabras mágicas correctamente es muy importante también, no os olvidéis
nunca del mago Baruffio, que dijo «ese» en lugar de «efe» y se encontró tirado
en el suelo con un búfalo en el pecho.
Era muy difícil. Harry y Seamus agitaron y golpearon, pero la pluma que
debía volar hasta el techo no se movía del pupitre. Seamus se puso tan
impaciente que la pinchó con su varita y le prendió fuego, y Harry tuvo que
apagarlo con su sombrero.
Ron, en la mesa próxima, no estaba teniendo mucha más suerte.
--¡Wingardium leviosa! --gritó, agitando sus largos brazos como un
molino.
--Lo estás diciendo mal. --Harry oyó que Hermione lo reñía--. Es Win-
gar-dium levi-o-sa, pronuncia gar más claro y más largo.
--Dilo, tú, entonces, si eres tan inteligente --dijo Ron con rabia.
Hermione se arremangó las mangas de su túnica, agitó la varita y dijo las
palabras mágicas. La pluma se elevó del pupitre y llegó hasta más de un metro
por encima de sus cabezas.
--¡Oh, bien hecho! --gritó el profesor Flitwick, aplaudiendo--. ¡Mirad,
Hermione Granger lo ha conseguido!
Al finalizar la clase, Ron estaba de muy mal humor.
--No es raro que nadie la aguante --dijo a Harry, cuando se abrían paso
en el pasillo--. Es una pesadilla, te lo digo en serio.
Alguien chocó contra Harry. Era Hermione. Harry pudo ver su cara y le
sorprendió ver que estaba llorando.
--Creo que te ha oído.
--¿Y qué? --dijo Ron, aunque parecía un poco incómodo--. Ya debe de
haberse dado cuenta de que no tiene amigos.
Hermione no apareció en la clase siguiente y no la vieron en toda la tarde.
De camino al Gran Comedor, para la fiesta de Halloween, Harry y Ron oyeron
que Parvati Patil le decía a su amiga Lavender que Hermione estaba llorando
en el cuarto de baño de las niñas y que deseaba que la dejaran sola. Ron
pareció más molesto aún, pero un momento más tarde habían entrado en el
Gran Comedor; donde las decoraciones de Halloween les hicieron olvidar a
Hermione.
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