HAMLET.- Fácilmente se dice, al instante viene. Dejadme solo,
amigos.




Escena XIX



HAMLET solo



(123)
HAMLET.- Este es el espacio de la noche, apto a los
maleficios. Esta es la hora en que los cementerios se abren y el infierno
respira contagios al mundo. Ahora podría yo beber caliente sangre,
ahora podría ejecutar tales acciones, que el día se estremeciese al verla.
Pero, vamos a ver a mi madre... ¡Oh! ¡Corazón! No desconozcas la
naturaleza, ni permitas que en este firme pecho se albergue la fiereza de
(124)
Nerón. Déjame ser cruel, pero no parricida. El puñal que ha de
herirla está en mis palabras, no en mi mano; disimulen el corazón y la
lengua, sean las que fueren las execraciones que contra ella pronuncie,
nunca, nunca mi alma solicitará que se cumplan.




Escena XX



CLAUDIO, RICARDO, GUILLERMO



Gabinete.

96