como lo hago contigo. Pero, yo me dilato demasiado en esto. Esta
se representa un drama delante del Rey, una de sus escenas contiene
circunstancias muy parecidas a las de la muerte de mi padre, de que ya
te hablé. Te encargo que cuando este paso se represente, observes a mi
tío con la más viva atención del alma, si al ver uno de aquellos lances su
oculto delito no se descubre por sí solo, sin duda el que hemos visto es
un espíritu infernal, y son todas mis ideas más negras que los yunques
de Vulcano. Examínale cuidadosamente, yo también fijaré mi vista en
su rostro, y después uniremos nuestras observaciones, para juzgar lo
que su exterior nos anuncie.
HORACIO.- Está bien, señor, y si durante el espectáculo logra
hurtar a nuestra indagación el menor arcano, yo pago el hurto.
HAMLET.- Ya vienen a la función, vuélvome a hacer el loco, y tú
busca asiento.
Escena XI
CLAUDIO, GERTRUDIS y HAMLET, HORACIO, POLONIO,
OFELIA, RICARDO, GUILLERMO, y acompañamiento de Damas,
Caballeros, Pajes y Guardias. Suena la marcha dánica.
CLAUDIO.- ¿Cómo estás, mi querido Hamlet?
HAMLET.- Muy bueno, señor, me mantengo del aire como el
camaleón, engordo con esperanzas. No podréis vos cebar así a vuestros
capones.
CLAUDIO.- No comprehendo esa respuesta, Hamlet; ni tales
razones son para mí.
HAMLET.- Ni para mí tampoco. ¿No dices tú que una vez
representaste en la Universidad? ¿Eh?
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