él profese mayor cariño. Si tanta fuese vuestra bondad que gustéis de
pasar con nosotros algún tiempo, para contribuir al logro de mi
esperanza; vuestra asistencia será remunerada, como corresponde al
agradecimiento de un Rey.
RICARDO.- Vuestras Majestades tienen soberana autoridad en
nosotros, y en vez de rogar deben mandarnos.
GUILLERMO.- Uno y otro obedeceremos, y postramos a vuestros
pies con el más puro afecto el celo de serviros que nos anima.
CLAUDIO.- Muchas gracias, cortés Guillermo. Gracias, Ricardo.
GERTRUDIS.- Os quedo muy agradecida, señores, y os pido que
(66)
veáis cuanto antes a mi doliente hijo. Conduzca alguno de vosotros
a estos caballeros, a donde Hamlet se halle.
GUILLERMO.- Haga el Cielo que nuestra compañía y nuestros
conatos puedan serle agradables y útiles.
GERTRUDIS.- Sí, amén.
Escena IV
CLAUDIO, GERTRUDIS, POLONIO, acompañamiento.
(67)
POLONIO.- Señor, los Embajadores enviados a Noruega, han
vuelto ya, en extremo contentos.
CLAUDIO.- Siempre has sido tú padre de buenas nuevas.
POLONIO.- ¡Oh! Sí ¿No es verdad? Y os puedo asegurar, venerado
señor, que mis acciones y mi corazón no tienen otro objeto que el
servicio de Dios, y el de mi Rey; y si este talento mío no ha perdido
|
|