HAMLET.- ¿Decís que iba armado?
TODOS.- Sí, señor, armado.
HAMLET.- ¿De la frente al pie?
TODOS.- Sí, señor, de pies a cabeza.
HAMLET.- Luego no le visteis el rostro.
HORACIO.- Le vimos, porque traía la visera alzada.
HAMLET.- ¿Y qué? ¿Parecía que estaba irritado?
HORACIO.- Más anunciaba su semblante el dolor que la ira.
HAMLET.- ¿Pálido o encendido?
HORACIO.- No, muy pálido.
HAMLET.- ¿Y fijaba la vista en vosotros?
HORACIO.- Constantemente.
HAMLET.- Yo hubiera querido hallarme allí.
HORACIO.- Mucho pavor os hubiera causado.
HAMLET.- Sí, es verdad, sí... ¿Y permaneció mucho tiempo?
HORACIO.- El que puede emplearse en contar desde uno hasta
ciento, con moderada diligencia.
MARCELO.- Más, más estuvo.
HORACIO.- Cuando yo le vi, no.
HAMLET.- La barba blanca, ¿eh?
HORACIO.- Sí, señor, como yo se la había visto cuando vivía; de un
color ceniciento.
HAMLET.- Quiero ir esta noche con vosotros al puesto, por si acaso
vuelve.
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