Escena III



CLAUDIO, GERTRUDIS, HAMLET, POLONIO, LAERTES,
VOLTIMAN, CORNELIO, Caballeros, Damas y acompañamiento.



Salón de Palacio.
CLAUDIO.- Aunque la muerte de mi querido hermano Hamlet está
todavía tan reciente en nuestra memoria, que obliga a mantener en
tristeza los corazones y a que en todo el Reino sólo se observe la
imagen del dolor; con todo eso, tanto ha combatido en mí la razón a la
naturaleza, que he conservado un prudente sentimiento de su pérdida,
junto con la memoria de lo que a nosotros nos debemos. A este fin he
recibido por esposa, a la que un tiempo fue mi hermana y hoy reina
conmigo, compañera en el trono de esta belicosa nación; si bien estas
alegrías son imperfectas, pues en ellas se han unido a la felicidad las
lágrimas, las fiestas a pompa fúnebre, los cánticos de muerte a los
epitalamios de Himeneo, pesados en igual balanza el placer y la
aflicción. Ni hemos dejado de seguir los dictámenes de vuestra
prudencia, que en esta ocasión ha procedido con absoluta libertad de lo
cual os quedo muy agradecido. Ahora falta deciros, que el joven
(19)
Fortimbrás , estimándome en poco, o presumiendo que la reciente
muerte de mi querido hermano habrá producido en el Reino trastorno y
desunión; fiado en esta soñada superioridad, no ha cesado de
importunarme con mensajes, pidiéndome le restituya aquellas tierras
que perdió su padre y adquirió mi valeroso hermano, con todas las
formalidades de la ley. Basta ya lo que de él he dicho. Por lo que a mí
toca y en cuanto al objeto que hoy nos reúne; veisle aquí. Escribo al
Rey de Noruega, tío del joven Fortimbrás, que doliente y postrado en el
lecho apenas tiene noticia de los proyectos de su sobrino, a fin de que le
impida llevarlos adelante, pues tengo ya exactos informes de la gente
que levanta contra mí, su calidad, su número y fuerzas. Prudente
Cornelio, y tú Voltiman, vosotros saludareis en mi nombre al anciano
Rey; aunque no os doy facultad personal para celebrar con él tratado

23