OFELIA.- ¿En dónde está la hermosa Reina de Dinamarca?
GERTRUDIS.- ¿Cómo va, Ofelia?

OFELIA.- ¿Cómo al amante (162)
que fiel te sirva,
de otro cualquiera
distinguiría?
Por las veneras
de su esclavina,
bordón, sombrero
con plumas rizas,
y su calzado
que adornan cintas.

GERTRUDIS.- ¡Oh! ¡Querida mía! Y, ¿a qué propósito viene esa
canción?

OFELIA.- ¿Eso decís?.... Atended a ésta.

Muerto es ya, señora,
muerto y no está aquí.
Una tosca piedra
a sus plantas vi
y al césped del prado
su frente cubrir.

(163)
¡Ah! ¡Ah! ¡Ah!

GERTRUDIS.- Sí, pero, Ofelia...

OFELIA.- Oíd, oíd.

Blancos paños le vestían...

119