Cuando el señor Mangum logró agendar a un buen mecánico para hacer el trabajo, llamó al gerente del hotel
y en lugar de discutir con él para obtener el tiempo necesario, le dijo:
-Rick, sé que su hotel tiene muchos pasajeros y a usted le gustaría que la clausura de las escaleras
mecánicas se redujera a un mínimo. Entiendo su preocupación por este punto, y haré todo lo posible por
acomodarme. No obstante, después de estudiar la situación hemos llegado a la conclusión de que si no
hacemos el trabajo completo ahora, la escalera podría sufrir un perjuicio más serio, y la clausura a la larga
sería más prolongada. Estoy seguro de que usted no querrá causarle ese inconveniente a sus pasajeros
durante varios días seguidos.
El gerente debió admitir que un cierre de ocho horas seguidas era preferible a uno de varios días
Simpatizando con el deseo del gerente de mantener felices a sus pasajeros, el señor Mangum pudo hacerlo
pensar como él, fácilmente y sin rencores.
Joyce Norris, una profesora de piano de St. Louis, Missouri, contó cómo había manejado un problema que
las profesoras de piano suelen tener con chicas adolescentes. Babette tenía uñas excepcionalmente largas. Lo
cual es un inconveniente serio para quienquiera que desee ejecutar el piano con buena y brillante técnica. La
señora Norris nos contó:
-Yo sabía que sus uñas largas serían una barrera a su deseo de aprender a tocar bien. Durante nuestras
conversaciones antes de iniciar las lecciones, no le dije nada sobre las uñas. No quería desalentarla al
comenzar el estudio, y además sabía que no querría perder esas uñas de las que se enorgullecía y cuidaba
tanto.
"Después de la primera lección, cuando sentí que era el momento adecuado, le dije:
"-Babette, tienes manos atractivas y uñas hermosas. Si quieres tocar el piano tan bien como puedes
hacerlo, y como te gustaría, te sorprenderá ver cuánto te ayudará tener las uñas algo recortadas. Piénsalo,
¿eh? -Hizo un gesto que representaba una negativa absoluta. Hablé con su madre sobre esta situación, pero
sin olvidar hacer mención de lo hermosas que e ran sus uñas. Otra reacción negativa. Era evidente que las
hermosas uñas manicuradas de Babette eran importantes para ella.
"A la semana siguiente Babette volvió para la segunda lección. Para mi sorpresa, se había cortado las
uñas. La felicité y la elogié por haber hecho el sacrificio. También le agradecí a la madre por haber ejercido
su influencia para que Babette se cortara las uñas. La respuesta de la madre fue:
"-Oh, yo no tuve nada que ver con el asunto. Ella decidió hacerlo por sí misma, y es la primera vez que se
ha cortado las uñas por pedido de alguien."
¿La señora Norris amenazó a Babette? ¿Le dijo que se negaría a darle clases a una estudiante con uñas
largas? No, nada de eso. Le informó a Babette que sus uñas eran hermosas, y que sería un sacrificio
cortárselas. Fue como si le dijera: "Me pongo en tu lugar: sé que no será fácil, pero la recompensa será un
desarrollo musical más rápido".
S. Hurok fue probablemente el primer empresario musical de los Estados Unidos. Durante un quinto de
siglo ha dirigido artistas, artistas tan famosos como Chaliapin, Isadora Duncan y la Pavlova. El Sr. Hurok me
dijo que una de las primeras lecciones que aprendió al tratar con estas estrellas llenas de temperamento se
refería a la necesidad de mostrar simpatía, simpatía y más simpatía por su ridícula idiosincrasia.
Durante tres años fue empresario de Feodor Chaliapin, uno de los más grandes bajos que ha conocido el
mundo. Pero Chaliapin era un problema constante. Se comportaba como un niño mal criado. La frase de
Hurok es inimitable: "Era un infierno de tipo en todo sentido".
Por ejemplo, Chaliapin llamaba un día al Sr. Hurok, a mediodía, para decirle:
-Me siento muy mal. Tengo la garganta inflamada. Me va a ser imposible cantar esta noche.
¿Discutía con él el S Hurok? Jamás. Ya sabía que un empresario no podía tratar así con los artistas.
r.
Corría al hotel de Chaliapin, lleno de compasión.
- ¡Qué lástima! -se lamentaba-. ¡Qué lástima! Pobre amigo mío. Es claro que no podrá cantar. Ahora
mismo voy a cancelar el concierto. No le costará más que una gran cantidad de dinero, pero eso no es nada
comparado con su reputación.
Entonces suspiraba Chaliapin, y decía:
-Quizá sea mejor que vuelva usted más tarde. Venga a verme a las cinco y ya veremos cómo me
encuentro entonces.
A las cinco volvía Hurok al hotel, siempre lleno de simpatía y compasión. Insistía en que debía cancelarse
el concierto, y otra vez suspiraba Chaliapin y decía:
-Bueno, quizá sea mejor que vuelva más tarde. Quizás esté mejor entonces.
A las 7.30 el gran bajo aceptaba cantar pero con la condición de que Hurok apareciera primero en el
escenario de la Opera Metropolitana para anunciar que Chaliapin sufría un resfriado y no estaba esa
noche en plena posesión de su voz. El Sr. Hurok debía mentir, pero d que así lo haría, porque sabía
ijo
que esa era la única manera de conseguir que el gran bajo se presentara en público.
El Dr. Arthur I. Gates dice en su espléndido libro "Psicología educacional": "La especie humana ansía
universalmente la simpatía. El niño muestra a todos unas lastimaduras; o aún llega a infligirse un tajo o
un machucón para que se conduelan de él. Con el mismo fin los adultos muestran sus cicatrices, relatan
sus accidentes, enfermedades, especialmente los detalles de sus operaciones quirúrgicas. La
69
|
|