CAPÍTULO 2
A treinta mil pies sobre un océano en calma, David Becker
observaba tristemente a través de la pequeña ventana ovalada del
Learjet 60's. Le habían dicho que el teléfono de a bordo estaba
estropeado y no tuvo oportunidad de llamar a Susan.
"¿Qué estoy ahciendo aquí?" refunfuñó. Pero la respuesta era
simple Había hombres a los que simplemente no les decía que
no.
"Señor Becker," el altavoz tronó."Llegaremos en media hora"
Becker asintió a la voz invisible. Maravilloso. Corrió la cortina
para que no pasara la luz e intentó dormir. Pero solo podía pensar
en ella.
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