PRÓLOGO
PLAZA DE ESPAÑA
SEVILLA, ESPAÑA,
11:00 DE LA MAÑANA
Se dice que en la muerte, todas las cosas son más claras; Ensei
Tankado ahora sabía que era verdad. Cuando se cogió el pecho y
cayó al suelo lleno de dolor, comprendió el horror de su error.
Las gente apareció, rodeándole, intentando ayudarle. Pero
Tankado no quería ayuda era demasiado tarde para ello.
¡Temblando, él levantó su mano izquierda y mantuvo sus dedos
abiertos. Mirad mi mano! Las caras a su alrededor se fijaron en su
mano, pero él podia ver que no comprendían.
En su dedo llevaba un anillo dorado grabado. Por un momento,
las grabados brillaron en el sol andaluz. Ensei Tankado supo que
esa sería la última luz que veria en su vida.
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