Ficciones
Jorge Luis Borges
aguas, pero luego comprendió que la muerte venía a coronar su vejez ,y a absolverlo de
sus trabajos. Caminó contra los jirones de fuego. Estos no mordieron su carne, éstos lo
acariciaron y lo inundaron sin calor y sin combustión. Con alivio, con humillación, con
terror, comprendió que él también era una apariencia, que otro estaba soñándolo.
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