--¿Por qué?
--Porque es demasiado pequeño. Cinco pies de altura y tres pasan con holgura,
dicen las runas, pero Smaug no podría arrastrarse por un agujero de ese tamaño,
ni siquiera cuando era un dragón joven, y menos después de haber devorado
tantos enanos y hombres de Valle.
--Pues a mí me parece un agujero bastante grande-- chilló Bilbo que nada sabía
de dragones, y en cuanto a agujeros sólo conocía los de los hobbits. Se sentía
otra vez excitado e interesado, y olvidó mantener la boca cerrada. Le encantaban
los mapas, y en el vestíbulo colgaba uno enorme del País Redondo con todos sus
caminos favoritos marcados en tinta roja--, ¿Cómo una puerta tan grande pudo
haber sido un secreto para todo el mundo, aun sin contar al dragón? --preguntó.
Recordad que era sólo un pequeño hobbit.
--De muchos modos --dijo Gandalf--. Pero cómo ha quedado oculta, no lo
sabremos sin antes ir a mirar. Por lo que dice el mapa me imagino que hay una
puerta cerrada que no se distingue del resto de la ladera. El método común entre
los enanos, ¿no es cieno?
--Muy cierto --dijo Thorin.
--Además --prosiguió Gandalf--, olvidé mencionar que con el mapa venía una
llave, una llave pequeña y rara. ¡Hela aquí! --dijo, y dio a Thorin una llave de
plata, larga, de dientes intrincados--. ¡Guárdala bien!
--Así lo haré --dijo Thorin, y la enganchó en una cadenilla que le colgaba del
cuello bajo la chaqueta--. Ahora las cosas parecen más prometedoras. Estas
noticias les dan mejor aspecto. Hasta hoy no teníamos una idea demasiado clara
de lo que podíamos hacer. Pensábamos marchar hacia el Este en silencio y con
toda la cautela posible, hasta llegar a Lago Largo. Las dificultades empezarían
después...
--Mucho antes, si algo sé de los caminos del Este--interrumpió Gandalf.
--Podríamos subir desde allí bordeando el Río Rápido --dijo Thorin sin prestar
atención--, y luego hasta las ruinas de Valle, la vieja ciudad a la sombra de la
Montaña. Pero a ninguno nos gustaba mucho la idea de la Puerta Principal. El río
sale justo ahí atravesando el gran risco al sur de la Montaña, y de ahí sale también
el dragón, muy a menudo desde hace tiempo, a menos que haya cambiado de
costumbres.
--Eso no sería bueno --dijo el mago--, no sin un guerrero poderoso, o aun un
héroe. Intenté conseguir uno; pero los guerreros están todos ocupados luchando
entre ellos en tierras lejanas, y en esta vecindad los héroes son escasos, o al
menos no se los encuentra. Las espadas están aquí casi todas embotadas, las
hachas se utilizan para cortar árboles y los escudos como cunas o cubrefuentes; y
para comodidad de todos, los dragones están muy lejos (y de ahí que sean
legendarios). Por este motivo me dediqué a merodear de noche, sobre todo desde
que recordé la existencia de una puerta lateral. Y aquí tenemos a nuestro pequeño
Bilbo Bolsón, el saqueador, electo y selecto. Así que continuemos y hagamos
planes.
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