Bram Stoker


dentemente se trata de una bestia feroz. Temprano esta mañana, un perro
grande, un mastín mestizo perteneciente a un comerciante de carbón cer-
cano al muelle de Tate Hill, apareció muerto en el camino situado enfrente
al patio de su dueño. Había estado peleando, y, manifiestamente tuvo a un
oponente salvaje, pues tenía la garganta desgarrada y su vientre estaba
abierto como por una garra salvaje.
Más tarde. Por amabilidad del inspector del Ministerio de Comer-
cio, se me ha permitido que eche una mirada al cuaderno de bitácora del
Demetrio, que está en orden hasta hace tres días, pero que no contenía
nada de especial interés, excepto lo relativo a los hechos de hombres desa-
parecidos. El mayor interés, sin embargo, se centra respecto al papel en-
contrado en la botella, que fue presentado hoy durante las averiguaciones;
y puedo asegurar que un cuento más extraño como el que parece dedu-
cirse de ambas cosas, nunca se había atravesado en mi camino. Como no
hay motivos para guardar secreto, se me permite que los use y le envíe a
usted un relato detallado, omitiendo simplemente detalles técnicos de
marinería y de sobrecargo. Casi parece como si el capitán hubiese sido so-
brecogido por una especie de manía antes de que hubiesen llegado mar
adentro, y que ésta se continuara desarrollando persistentemente a través
del viaje. Por supuesto, mi aseveración debe ser tomada cum grano, por-
que estoy escribiendo según lo dictado por un empleado del cónsul ruso,
quien amablemente traduce para mí, ya que hay poco tiempo.

CUADERNO DE BITACORA DEL "DEMETRIO"
De Verna a Whitby
Escrito el 18 de julio. Pasan cosas tan extrañas, de las que man-
tendré de aquí en adelante una detallada información hasta que
lleguemos a tierra.
El 6 de julio terminamos de embarcar el cargamento, arena de plata
y cajas con tierra. Por la tarde zarpamos. Viento del este, fresco. Tripula-
ción, cinco manos..., dos oficiales, cocinero y yo (capitán).
El 11 de julio al amanecer entramos al Bósforo. Subieron a bordo
empleados turcos de la aduana. Propinas. Todo correcto. Reanudamos
viaje a las 4 p.m.
12 de julio a través de los Dardanelos. Más empleados de aduana y
barco insignia del escuadrón de guardia. Otra vez propinas. El trabajo de
los oficiales detallado, pero rápido. Querían deshacerse de nosotros con
prontitud. Al anochecer pasamos al archipiélago.
El 13 de julio pasamos cabo Matapán. La tripulación se encuentra
insatisfecha por algo. Parece asustada, pero no dice por qué.

83

83